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La influencia de la Masonería en la fundación de la Universidad de La Plata

UNLP-escudoPor iniciativa de Rafael Hernández, nacido en 1840 hermano del poeta y masón como él, iniciado en la masonería de muy joven, actuó en la Logia Caridad N° 22, a partir del 4/8/1879 y posteriormente en la Logia La Plata N° 80. En el año 1889, se disponía la erección de una universidad de estudios superiores en la capital de la Provincia.

El 14 de junio de 1889, una manifestación de aproximadamente 150 jóvenes, con banda de música al frente, se dirigió a la casa del autor para manifestarle su adhesión. El proyecto fue acompañado por las firmas de los masones Carranza; Aravena; Bonorino Eduardo (iniciado 11/ 9/1870 en la Logia Caridad N° 22) y Fernández Blanco, doctorado en jurisprudencia, quien fuera durante lustros Juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial en la ciudad de La Plata, iniciado en la Logia Salomón, el día 20 de abril de 1875.

El 6 de agosto se aprobó por unanimidad en el Senado. Allí dijo Rafael Hernández: “Ésta no es una de esas leyes ordinarias, que diariamente sancionamos, para que más tarde se modifiquen o se deroguen (...). Es por el contrario una ley que perpetúa el nombre de cada uno de los senadores que la han votado”.

La ley fue promulgada por Máximo Paz (iniciado en la masonería el 21 de febrero de 1978 en la Logia Tolerancia N° 4), el 2 de enero de 1890. Sin embargo, la puesta en marcha quedó demorada por la realidad socioeconómica de los duros tiempos que pasó la Provincia, después de la crisis de 1890. Siete años después comenzaron a dictarse las clases.

Fue el Gobernador Udaondo quien designa a la primer Asamblea Universitaria, compuesta por los institutos integrantes: Derecho estaba representado por Dardo Rocha (masón iniciado en la Logia Constancia N° 7); Dalmiro Alsina (iniciado en la Logia Constante Unión N° 23 el 14 de noviembre de 1883); José M. Calderón (iniciado el 5 de Diciembre de 1886 en la Logia Regeneración N° 5); Jacobo Larrain (quien fuera Director del Colegio Nacional de Buenos Aires y primer Rector del Colegio Nacional de La Plata, fue iniciado en la Logia Docente en el año 1881); Ricardo Marcó del Pont (fue iniciado masón en el año 1877 en la Logia Luz del Oeste N° 55) y Adolfo Lascano (nacido en Córdoba, fue intendente de la ciudad de La Plata, iniciado en el año 1888 en la Logia La Plata N° 80).

Por Ciencias Médicas: Silvestre Oliva (iniciado en la logia Belgrano N° 250 el 13 de febrero de 1878); Celestino Arce; Angel Arce Peñalba; José Gorostiaga (fue médico de policía y miembro de la Municipalidad, iniciado masón en la Logia La Plata N° 80 en el año 1886); Ramón S. Díaz (iniciado en la Logia Unión N° 17 el 29 de Octubre de 1888) y Gervasio Bas.

Por Ciencias Fisicomatemáticas : José Coquet (iniciado el 10/10/1864 en la Logia Unión del Plata N° 1); Pedro Benoit (Arquitecto, iniciado en la Logia Consuelo del Infortunio N° 3, el día 26 de octubre de 1858, fue uno de los fundadores de la Logia La Plata N° 80 y el responsable de la diagramación de los planos de la ciudad de La Plata); Julián Romero y Luis Monteverde (masón, de quien desconozco la fecha de su iniciación como masón, pero que lo podemos encontrar figurando en las fiestas masónicas realizadas en la ciudad de La Plata desde los años 1885).ç

Por Química y Farmacia: Pedro Pando; Vicente Gallastegui y Carlos Berri.

La Asamblea reunida eligió por unanimidad a Dardo Rocha presidente de la primera Universidad que adoptó como lema “Por la Ciencia y por la Patria”, uno de los lemas masónicos utilizados mayormente en aquella época por casi todas las logias masónicas; expresión que la Universidad Nacional posteriormente tradujo al latín e inscribió en su escudo “Pro scientia et patria”.

El 14 de abril de 1897, en la planta alta del edificio del Banco Hipotecario, calle 7 entre 47 y 48 se realizó el acto inaugural de los cursos, en el que hablaron entre otros el reconocido naturalista Florentino Ameghino (una de las más grandes glorias científicas argentinas, quien fuera además director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, iniciado masón en la Logia Luján).

Muy poca gente estudiaba en aquella época, en 1897 lo hicieron 47 alumnos; al año siguiente 52. muchas dificultades enfrentó la institución durante este período, pero al ser nacionalizada se revitalizó y tomó el espíritu universitario de Joaquín V. González, una de las figuras más brillantes de la intelectualidad y política argentina, por ser hijo de masón fue iniciado siendo aún menor de edad en la Logia Piedad y Unión N° 34 de la ciudad de Córdoba el 17 de agosto de 1881, su diploma de masón lleva estampada la firma de Sarmiento como Gran Maestre de la Orden. Hoy día varias Logias llevan su nombre como denominación.

Como hemos podido apreciar, la masonería a través de sus hombres, ha tenido una gran influencia en la fundación y posterior progreso de una de las Universidades más importantes del cono sur, es por lo mismo, que al cumplirse su centenario, la Gran Logia ha colocado en el hall una placa conmemorativa.

La influencia de la masonería en la Universidad de La Plata sigue siendo tan importante como en aquella época y muchos masones han ocupado cargos de relevante importancia en ella hasta nuestros días.

Por Eduardo Sebastianelli

http://www.masonerialaplata.com.ar/articulos/influenciamasoneriaunlp.html

La Masonería en La Plata, fundación

dardorocha Es bien sabido que la "peculiar" simetría de la ciudad de La Plata reconoce su origen en la condición masónica del Dr. Dardo Rocha y el Ing. Pedro Benoit, entre otros. Lo que no todos saben es que en la actualidad la Logia Luz y Verdad Nro. 79, la misma que acompañó a la Ciudad desde su construcción, aún tiene vigencia.


UN POCO DE HISTORIA
El Dr. Dardo Rocha (iniciado en la Logia Constancia Nro. 7) encomienda al Ing. Pedro Benoit (iniciado en la Logia "Consuelo del Infortunio" Nro. 3) el trazado de la Ciudad Capital.
El primer gran escollo a superar fue la ausencia de mano de obra calificada, en cuanto a la cantidad que la empresa exigía. Esta situación obligó a convocar un gran número de "constructores" del viejo continente, que una vez instalados en lo que hoy conocemos como Los Hornos, fundaron las primeras Logias de nuestra ciudad, entre ellas Luz y Verdad Nro.79.El primer gran escollo a superar fue la ausencia de mano de obra calificada, en cuanto a la cantidad que la empresa exigía. Esta situación obligó a convocar un gran número de "constructores" del viejo continente, que una vez instalados en lo que hoy conocemos como Los Hornos, fundaron las primeras Logias de nuestra ciudad, entre ellas Luz y Verdad Nro.79.


SIMBOLISMO MASONICO

Se ha dicho hasta el hartazgo que el trazado de nuestra ciudad contiene abundante simbología masónica. La distribución de las plazas indica claramente la disposición que ocupan los oficiales dentro de un Templo Masón. También es evidente la presencia de símbolos que toman forma a simple vista uniendo algunas diagonales; por ejemplo las diagonales 73, 74, 79 y 80 forman una perfecta escuadra (símbolo de rectitud y moralidad). Y las diagonales 77 y 78 conforman los brazos de un compás abierto a 85° (símbolo de justicia y virtud). También se detecta en el plano, el nivel y la plomada, herramientas muy representativas de la Francmasonería.

Reproducir la lista de Masones notables que de un modo u otro estuvieron vinculados a la vida platense, importaría un trabajo aparte. Sólo por mencionar algunos citaremos a los hermanos Rafael y José Hernández (creador de la Universidad Provincial el primero, ideólogo del nombre de la Ciudad el segundo), Joaquín V. González (fundador de la UNLP), el pensador Alejandro Korn, el naturalista Florentino Ameghino y el escritor Fray Mocho, son sólo algunos ejemplos de la extensa lista de celebridades que sirvieron a la ciudad y a la Orden Masónica.

EX COMULGADOS

La lucha por la independencia de los pueblos americanos enfrentó a la Francmasonería con la corona y con las autoridades eclesiásticas, al punto que desde el Siglo XIX sus miembros se encuentran excomulgados. A ellos se les adjudica la promoción de la educación laica, creación de cementerios, Registro Civil y Matrimonio Civil que claramente acotaron la influencia de la iglesia sobre estos temas.

En la actualidad, el sitio web del Vaticano posee un ítem para denunciar actividades masónicas en cualquier lugar del mundo. Por situaciones como ésta, los masones prefieren mantener sus actividades en la mayor discreción posible sin que esta metodología la convierta en una sociedad secreta, aunque sí discreta.

La masonería abraza los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad; promueve llegar a la "verdad" a través de la razón y rechaza de plano el fanatismo. Esto no impide la admisión de hombres que abracen cualquier credo, ya que la tolerancia constituye uno de sus bastiones.


POR SERGIO HECTOR NUNES

Artículo publicado en el diario El Día de La Plata el 19 de Noviembre de 2007

http://www.masonerialaplata.com.ar/articulos/la-masoneria-en-la-plata-desde-la-fundacion-hasta-nuestros-dias.html

La Masonería en La Plata

laplatamasoneriaLa historia de la Masonería en la Argentina registra la existencia de los primeros núcleos de adeptos organizados en logias antes de 1810, las que actuaban de manera independiente, aunque bajo el patrocinio de otras existentes fuera de nuestro continente. Y cuando se produce la Revolución de Mayo ya se encontraba en plena actividad un “taller” llamado Independencia presidido por el patriota Julián Alvarez.

Más tarde con la llegada de San Martín, Alvear y Zapiola a nuestras playas se organizan las logias lautarinas en las principales ciudades argentinas, también de Chile y Perú, y tienen activa participación en los más importantes acontecimientos históricos, la que se ve interrumpida por las persecuciones de la tiranía rosista.

Caída ésta, se reorganiza la Masonería Argentina y en 1857 se funda el Gran Oriente Argentino, y en 1858 el Supremo Consejo Grado 33, siendo su primer Gran Maestre y Gran Comendador el Doctor José Roque Pérez, el mártir de la fiebre amarilla. Quien a merced de sus denodados esfuerzos, logra el abrazo fraternal, en Magna “Tenida” el 21 de Julio de 1860, en la Sede de la Masonería Argentina, de los “Hermanos” Santiago Derqui, Justo José de Urquiza, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre y Andrés Gelly y Obes. De esta reunión, dice Alberto Palcos, el historiógrafo de Sarmiento “los cinco juraron sellar la Unión Nacional ante la Masonería porteña”. Y así nació, de esos juramentos y pactos, la “Prenda de Unión”, de la unidad argentina y de su pacificación.
Pero en esta oportunidad no es nuestro propósito detenernos en analizar las actividades de esta institución en sus 120 años de vida orgánica, ni tampoco detallar su efectiva participación en los trascendentales acontecimientos nacionales con la mención concreta de las muchas iniciativas de sus hombres en los elevados cargos públicos que les cupo desempeñar o de su fecundo paso por importantes organismos estrechamente vinculados al progreso del país aunque si destacaremos que 14 Presidentes de la República pertenecieron a la Masonería:

Bernardino Rivadavia
, Vicente López y Planes, Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Miguel Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Saénz Peña, Victorino de La Plaza, Hipólito Yrigoyen y Agustín P. Justo, también fueron masones siete Vice Presidentes: Salvador María del Carril, Juan Esteban Pedernera, Mariano Acosta, Adolfo Alsina, Francisco B. Madero y Norberto Quirno Costa.

En La Plata existieron desde sus primeros días Logias Masónicas cuyos miembros han dado testimonio de alto espíritu constructivo, tanto desde sus cargos públicos como en la acción comunitaria, creando instituciones filantrópicas, culturales, educacionales y desde distintas posiciones que vehiculizan las inquietudes por el adelanto mismo de la ciudad. De esta ciudad que nació justamente bajo la inspiración del Dr. Dardo Rocha, iniciado masón por su padre el Coronel Juan José Rocha, en la Logia Constancia N° 7 (Capital Federal) de la que era Venerable Maestro, cuando su hijo aún cursaba Derecho. Y su gran colaborador Pedro Benoit, igualmente Masón e hijo de Masón, fue iniciado el 26 de Octubre de 1858 en la Logia Consuelo del Infortunio N° 3 (Capital Federal).

Debe saberse, además que el nombre de La Plata para nuestra ciudad, fue prohijado por un Masón: el Poeta José Hernández, autor del celebrado Martín Fierro y de otras importantes obras. También miembro de la Logia Asilo del Litoral N° 18, de Paraná. Su hermano Rafael, también Masón, proyectó y obtuvo la sanción de la Ley creadora de la Universidad de La Plata (a la sazón Senador Provincial) que luego al pasar a la Nación en 1905 cupo a sus “Hermanos” Joaquin V. González y Agustín E. Alvarez, desempeñar el primer Rectorado y Vice Rectorado respectivamente.

Cuando en 1884 toman asiento en la ciudad los organismos oficiales se constituye aquí la Logia Luz y Verdad N° 79, y luego en Marzo de 1885 la Logia La Plata N° 80 encontrándose entre los fundadores de esta última, Don Pedro Benoit. Más adelante nacieron otras de no muy larga vida, como Regeneración; Florentino Ameghino; 19 de Noviembre; 1° de Mayo; Alfredo Dreyfus (Tolosa); Guillermo Oberdan y otra de inmigrantes italianos: Stretta Uguaglianza.

La sede de la Masonería platense estuvo ubicada durante cierto tiempo en la calle 46 entre 2 y 3, donde actualmente se encuentra una iglesia Adventista. También en Ensenada desde 1892 – 1893 existió hasta 1940 la Logia Hijos del Universo, con local propio en el solar que hoy ocupa el Consejo Escolar de esa ciudad, en la calle Alberdi 329.

Entre los fundadores y propulsores de esta Logia figuran vecinos de arraigo como Don Vicente Calzetta, donante de la propiedad, fundador de la Sociedad de Bomberos Voluntarios, Vicente Piccarelli, Enrique Bossinga, Pablo Bischoff, Juan Simonassi y Juan Valania entre otros.

De todas las Logias mencionadas de nuestro medio, la que se mantiene vigente, pese a algunos períodos de forzoso receso, es la llamada La Plata N° 80, hija directa de Benoit, que prosigue silenciosamente su trabajo en colaboración con otras cerca de 400 Logias diseminadas por el país, reuniendo alrededor de 60.000 adeptos. Es digno de mencionar que los miembros de la Logia platense llevan estampado en su medalla-símbolo, el escudo de la ciudad de La Plata, que como es sabido, fue proyectado por el Ing. Benoit en su condición de Concejal en 1891, respetando las idea de Rocha al respecto, enunciadas ya en 1883.

Una hojeada a los archivos de esta Logia y a las nóminas de miembros que en ella y otras logias platenses militaron, permiten observar que se registran apellidos tradicionales de la ciudad, de ilustres personalidades, que han quedado inscriptos en ellos como pruebas concluyentes de su destacada participación. Así encontramos al Sabio Paleontólogo Director del Museo de Ciencias Naturales, Florentino Ameghino. Eduardo Vez Lozada, fundador del Colegio de Escribanos y de la Revista Notarial. Manuel H. Y Cesar Langenheim, el primero Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia y el segundo, también actuante en la justicia bonaerense, y a principios de siglo, ambos Grandes Maestres de la Masonería Argentina. El primero, además de catedrático, decano y académico de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad local, fundador de la Sociedad de Beneficencia, Diputado y Senador Provincial, y adalid de la enseñanza laica. También el Escribano Emilio del Valle. Julio Sanchez Viamonte, Convencional provincial y nacional en 1889 y 1899, respectivamente. Diputado Nacional y catedrático de la Universidad Nacional de La Plata. Carlos Glade, agrimensor y colaborador de Benoit en el trazado de la ciudad. Enrique de Santa Olalla, educador, inspector de escuelas bonaerenses, miembro del Congreso Pedagógico de 1882, entre cuyas conclusiones se encuentran antecedentes de la Ley 1420 de educación común. Dalmiro Sáenz, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires en 1889; catedrático de la Universidad Nacional de La Plata; Director General de Escuelas y Senador provincial. Faustino Jorge, guerrero del Paraguay, uno de los fundadores del Instituto Geográfico Argentino y del Patronato de la Infancia que presidiera durante varios lustros; Ministro de Gobierno y Hacienda de la Provincia de Buenos Aires. Angel R. Ferrando, Periodista, Director – Propietario del diario liberal independiente “La Reforma”. Carlos A. Fajardo, Escribano, primer Juez de Paz de La Plata; colaborador de los gobernadores Rocha e, Irigoyen. Vicente Isnardi, Ingeniero; colaborador de Pedro Benoit en el trazado de La Plata. Juan B. Lavié, Jefe de la Contaduría General de la Provincia, luego Jefe de la Policía bonaerense, legislador provincial y nacional. Edelmiro Calvo, profesor. Julián Games, comerciante. Jorge B. Gorostiaga, Médico de Policía y de los Tribunales; Profesor universitario. Luis María Drago, Juez y Fiscal de Estado; Ministro de Relaciones Exteriores; Diputado Nacional; autor de la Doctrina de Derecho Internacional que lleva su nombre. Alberto Gregorio y Juan Dillon, el primero Ingeniero Ferroviario. Guerrero del Paraguay. Y Juan, Contador General de la Provincia de Buenos Aires.

El prestigioso Periodista José Sixto Alvarez (Fray Mocho). Carlos D’amico, Doctorado en leyes; Ministro de Gobierno provincial; Senador Nacional; Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1884. También perteneció a la Masonería el primer organista de la Iglesia San Ponciano, el compositor Dalmiro Costa. Más cercanos a nuestro tiempo encontramos a Víctor Mercante, eminente pedagogo, organizador y primer Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Gran defensor de los principios laicos en la enseñanza. Manuel Elicabe, Doctor en jurisprudencia y fundador y primer Director de la Escuela de Periodismo de nuestra Universidad. Alejandro Korn, el Filósofo de la Libertad Creadora, Presidente y fundador de la Sociedad Médica de La Plata; Decano de la Universidad local; catedrático de la Facultad de Humanidades. Alfredo L. Palacios, brillante figura de la política nacional, Diputado y Senador nacional; embajador ante el Uruguay, Rector de la Universidad platense. Enrique Rivarola, Jurisconsulto y Profesor universitario. Mario y Rodolfo Rivarola, Catedráticos y Abogados penalistas de renombre. Joaquín Castellanos, Abogado, Periodista, Poeta y Legislador. Residió varios años en nuestra Capital, Perteneció a la Logia Rivadavia N° 363 de Capital Federal. Gustavo R. De Elía, Médico. José Speroni, Artista, pintor. Guillermo R. Ruótolo, Arquitecto, Pintor, Autor teatral, Periodista. Juan francisco Jauregui, Educador, Director fundador de la Escuela Normal Popular de La Plata; Director General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. En el Periodismo platense encontramos a Manuel Lainez, Co-fundador del diario El Día. Tomás R. García, fundador del diario El Argentino; Concejal en 1893, Legislador y Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Conocidos colaboradores de diarios platenses y del interior, como Francisco Venturino, Director de La Libertad de Avellaneda. Carlos Olivera, Periodista y Diputado Nacional. Abogó por los principios liberales y laicos. Destacado defensor de la Ley de Divorcio. Julio Llanos, corresponsal de La Nación en la Primera Guerra Mundial. Director de Agricultura y Ganadería del primer Estado Argentino y defensor de la doctrina cooperativista. Personalidades todas estas, radicadas en La Plata o vinculadas estrechamente a ellas por sus distintas actividades.

Fácilmente se advierte aún en la breve nómina mencionada, que en esta institución no existen discriminaciones políticas ni raciales. Pueden pertenecer a ella hombres de distintas religiones y sólo quedan excluidos los totalitarios o extremistas de cualquier tendencia, pues su acción se asiente en la libertad civil y de conciencia, teniendo por divisa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Aspira a ser el centro de unión de todos los hombres buenos y amantes de la verdad y el feliz medio de vincular por la amistad a personas que de otra manera habrían estado permanentemente apartados entre sí. Combate la ignorancia, la superstición, los prejuicios, la intolerancia, la desigualdad y los privilegios.
Por el carácter de sus actividades y objetivos, la Masonería sólo florece y se desarrolla en los países llamados del “Mundo Libre” u occidental, con excepción de aquellos en manos totalitarias. En los países de la “Cortina de hierro” y sus satélites está prohibido ser Masón y sus miembros han sido perseguidos cuando no, asesinados, como lo fueron en los lugares invadidos por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. O como en el régimen falangista que en 1939 dictó una ley de Represión contra la Masonería, calificando de delito al sólo hecho de pertenecer a ella, con aplicación de penas de reclusión e incautación de bienes

Al estudiar el desarrollo de la Orden Masónica, claramente se observa su permanente acción dentro de líneas legales, lo que desvirtúa ligeras apreciaciones sobre su clandestinidad, a la que sólo recurre obligadamente cuando se intenta su proscripción de la vida civil, debiéndose señalar que ya en 1874 obtiene su primera personería jurídica, otorgada por el Gobierno provincial que ejercía su jurisdicción sobre la ciudad de Buenos Aires.

Observase, al analizar la obra de la Masonería Argentina, su inalterable firmeza y denuedo en la defensa de los postulados democráticos, de principios republicanos, de la libertad en todos los campos del accionar humano, de ahí que las diatribas, ataques y persecuciones de que ha sido objeto, hayan provenido precisamente de los enemigos de aquellos.

Al igual que otras Instituciones, la Masonería Argentina acusa altibajos en su más que centenaria trayectoria, cubriendo etapas no todas de igual esplendor, circunstancias de las que, desde luego, no han escapado las Logias locales, que por razones diversas y distintas tuvieron sus períodos de receso en unos casos, y en otros llegaron a su disolución, manteniendo sus miembros con fidelidad y celo sus altas concepciones de democracia, libertad y laicismo que se manifiestan a través de su participación en la creación y fomento de instituciones de bien público, culturales, benéficas, artísticas y no menos en el ámbito de la actividad privada.

Ernesto A. Valsecchi

Fuentes: “La Masonería Argentina a través de sus hombres” del Dr. A. Lappas.

Artículo publicado en el diario El Día de La Plata el 6 de Enero de 1980

http://www.masonerialaplata.com.ar/articulos/lamasoneriaenlaplata.html

La Masonería en La Ciudad de La Plata

panoramica
Frecuentemente se habla de la gran actividad masónica que acompañó a la fundación y posterior desarrollo de esta urbe. La Masonería estuvo muy ligada a su fundador, el Dr. Dardo Rocha, a sus colaboradores, a los que demarcaron sus calles, a sus primeros funcionarios públicos, a los edificios, y sobre todo, al trazado de sus planos.



El Dr. Dardo Rocha, había sido iniciado por su padre, el coronel Juan José Rocha, en el año 1858 cuando contaba con tan sólo veinte años de edad, en la Logia "Constancia Nº 7". El principal colaborador del Dr. Rocha, y quien fuese responsable del trazado del plano de la futura ciudad, el arquitecto Pedro Benoit, había sido iniciado el 26 de octubre de 1858 en la logia "Consuelo del infortunio Nº 3". Pedro Benoit había nacido en Buenos Aires, el 18 de Febrero de 1836, y era hijo del ingeniero francés Pedro Benito Benoit. Desde los catorce años se desempeñó junto a su padre en el Departamento Topográfico y en la sección de Geodesia del Departamento de Ingenieros. Muchas de las obras que ejecutó en los años anteriores a la fundación, tendrían una importancia fundamental en ella, entre las que se destacaron: en la ciudad de Buenos Aires, la construcción de obras de fortificación para la defensa y emplazamiento de baterías; proyectó y construyó varios puentes de campaña; (proyectó) la antigua Facultad de Derecho; las iglesias de Santa Catalina (en las localidades de: Merlo, San Justo, Moreno, Ensenada, San Vicente, Juárez, Azul y Buenos Aires).

Desde el primer momento se vinculó a Dardo Rocha para la fundación de la nueva capital de la provincia, y formó parte de la comisión para el concurso de los planos en su carácter de vocal del Departamento de Ingenieros. Presentó los planos del trazado de la ciudad, aunque no firmó al pie ninguno de ellos, sino que fue mencionado como autor de los mismos en el año 1888.

Formó la comisión de división de solares, dividiendo a su vez a esta en tres grupos formados de la siguiente manera: el primero dedicado al trazado perimetral y de avenidas, estaba compuesto por los Sres. Carlos Glade, que fue iniciado el día 27 de Septiembre de 1864 en la Logia "Germania Nº 19", Germán Kuhr y Miguel Pérez.

El segundo, a cargo de la división de calles y diagonales, estaba formado por los Sres. Carlos A. Fajardo, (Masón, del que si bien no contamos con la fecha de su iniciación, lo encontramos en 1894 formando parte de la tenida magna en la instalación de un Capítulo), Julio Serna y Pedro Bena. Y el tercer grupo que debían parcelar los terrenos, estaba formado por los Sres. Nicolás Calvo, Julio Arditi y Paulino Campbell (los tres masones).

Luego de la fundación, el Arquitecto Pedro Benoit, realizó los planos de la Iglesia San Ponciano; se le encomendó la dirección del artístico arco de entrada al Bosque en el año 1884, que ahora ha desaparecido, dibujó el primer escudo de la ciudad; proyectó los planos de la Catedral y en 1893, se le encargó la dirección técnica de las obras.

Fue además autor de los planos del Cementerio y del Observatorio Astronómico; después dirigió desinteresadamente las obras de la Iglesia de San Pedro, en Mar del Plata, hasta su deceso ocurrido en esta ciudad, el 4 de Abril de 1897. Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, para ser sepultados en la Recolecta.

Como sabemos, la Arquitectura es una de las artes fundamentales de la Masonería, y muchos masones, conociendo que los fundadores y sus colaboradores eran Hermanos, han tratado de buscar algún símbolo masónico en el plano de la ciudad, tal es así, que, como se puede observar en el mismo, han pretendido identificar estos símbolos en las diagonales que la dividen, comparándolos con las herramientas del Arte.

Si todo fuese tan simple, todo estaría aclarado; pero no es así, en realidad el plano de La Plata esconde más cosas de las que se pueden observar a simple vista, su estudio conlleva un esfuerzo mayor. En él, el Arquitecto Pedro Benoit y sus allegados han situado todo su conocimiento sobre Geometría Sagrada, y el proceso de develar su mensaje es bastante complejo, pero para quien esté familiarizado con este tipo de "Geometría" seguramente le será interesante y práctico.

Algunos ejemplos de su extraordinaria traza lo son el hecho de que: la ciudad es un cuadrado simétrico que mantiene su forma desde el tiempo de la fundación; está dividida por dos grandes diagonales que la cruzan de Este a Oeste y de Norte a Sur; en su centro geométrico fue colocada la piedra fundamental, de la que hablaremos más adelante; el rombo formado por los cuatro diagonales centrales forman una "Vesica Piscis", realizada con una unidad equivalente a 1,6180339, es decir el número áurico. El perímetro de la ciudad dividido por el largo de su diagonal (Este-Oeste o Norte-Sur) es igual a 3,1416.

Cabe destacar que la ciudad de La Plata fue totalmente proyectada en abstracto, pues, hasta ese momento no se sabía dónde se iba a asentar, por lo tanto sus arquitectos pudieron establecer las bases que consideraron más oportunas. El plano se comenzó a trazar a partir de un centro, un círculo, un triángulo y un cuadrado, que es exactamente la cuadratura del círculo, que tiene en la Geometría de la Vida individual una importante y definida aplicación. La localización de un cuadrado áurico en una zona de la ciudad denominada El Bosque (un sector de recreo, arbolado y libre de contaminación ambiental); estos son algunos aspectos del verdadero mensaje que nos dejaron sus fundadores, y que serán tratados con detenimiento en mi próximo libro.

Continuando con la fundación de La Plata, podemos agregar que el nombre de la misma fue propuesto por el poeta José Hernández (creador del "Martín Fierro", obra cumbre de la literatura Argentina) íntimo amigo de Dardo Rocha e iniciado el 28 de Agosto de 1861 en la Logia "Asilo del Litoral Nº 18".

El día 19 de Noviembre de 1882, alrededor de las 16 horas fue colocada la piedra fundamental, que consistía de una caja de piedra, en cuyo interior había otra de plomo, dentro de la cual se colocó una redoma de cristal con diversos documentos, entre ellos, una copia del acta fundacional, una copia de la Constitución Argentina, además de monedas de la época y numerosas medallas de las Logias que participaron activamente en la construcción de la ciudad, entre ellas: "Unione Italiana", "Confraternidad Argentina", "Regeneración", "Tolerancia", "Luz y Verdad", "Caridad", "Abraham Lincoln", "Liberi Pensatori", "Unión", "Cárita", "Protectora de los Pobres" y "Progress". Una vez colocada la redoma, se cerró y se selló, se soldó la caja de plomo y se le colocó sobre ella una plancha de mármol de Carrara con la inscripción "Esta caja contiene el acta de inauguración de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires". Sobre la plancha de mármol se colocó la tapa de la mencionada caja de piedra; y con una cuchara (trulla), construida especialmente, de oro con incrustaciones del mismo metal y ocho brillantes en la empuñadura de ébano, el Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Victorino de la Plaza (iniciado en 1867 en la Logia "Regeneración Nº 5"), selló la misma con una mezcla de arena y cal que se había preparado en una batea maciza de caoba, con agarraderas de ébano e incrustaciones doradas.

piedraplata
Colocación de la Piedra Fundamental de La Plata

Todo fue una fiesta, en la plaza principal se habían colocado varios palcos en semicírculo entre los que se hallaba el palco oficial. En diferentes lugares se colocaron arcos y trofeos con las más diversas inscripciones, entre ellas: "Paz y Libertad", "Orden y Progreso", "Amor por la libertad y respeto por las instituciones", "El ejercicio de los derechos políticos es necesario para el gobierno libre", "No basta odiar a la tiranía". Entre los personajes que en el momento hicieron llegar sus mejores votos al gobernador Dardo Rocha, podemos mencionar a Carlos Guido y Spano, quien en la carta fechada el 19 de Noviembre de 1882 expresa:

"Gobernador y Amigo: Salud en este día memorable: Hoy hablarán
los hombres y las piedras, las que V. va a colocar como fundamento
de la nueva ciudad, proclamará en los tiempos la potencia de la
Voluntad puesta al servicio del genio enérgico y creador".

    "Con motivo de la edificación de nuestra futura capital se ha recordado
    la fábula del músico tebano, a los sones de cuya lira de oro alzáronse los
    muros de la ciudad de Epaminondas y de Píndaro. Si S.V. no posee el
    mágico instrumento, tiene la inspiración vencedora y realiza un prodigio.. "


Entre las personalidades oficiales y representativas se encontraban los siguientes masones:
–
Eduardo Wilde, ministro nacional, iniciado el 19 de Septiembre de 1871 en la Logia "Constancia Nº 7".
–
Domingo F. Sarmiento, Presidente de la República y Gran Maestre de la masonería Argentina, iniciado el 31 de Julio de 1854 en la Logia "Unión Fraternal", de Valparaíso (Chile).
–
Benjamín Victorica, Presidente de la suprema Corte, ministro, iniciado en la Logia "Jorge Washington" de Concepción del Uruguay.
–
Manuel R. Trelles, científico e historiador, académico de Historia en Madrid, iniciado en 1867 en la Logia "Confraternidad Argentina".
–
Carlos Casares (h), Gobernador de la Provincia, estanciero, fundador de la Logia "Unión del Plata Nº 1", en 1855.
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Carlos D'Amico, Ministro de Gobierno de la Provincia y futuro Gobernador, iniciado de muy joven fue Gran Maestre del Gran Oriente del Rito Argentino, íntimo amigo del Dr. Dardo Rocha y del Arquitecto Pedro Benoit.
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Juan Dillon, contador General de la provincia, iniciado el 2 de Octubre de 1882 en la Logia "Obediencia a la Ley Nº 13".
–
Mauricio Maller, militar húngaro incorporado al Ejército Argentino, iniciado el 10 de Julio de 1870 en la Logia "Caridad Nº 22".
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Benjamín del Castillo, legislador, iniciado el 23 de Agosto de 1863 en la Logia "Asilo del Litoral No. 18".
–
Ricardo Marcó del Pont, catedrático iniciado en la Logia "Luz del Oeste Nº 55".
–
Adolfo Miranda Naón, senador nacional, uno de los fundadores del diario platense "El Día" y luego director del mismo, iniciado el 3 de Noviembre de 1885 en la Logia "La Plata No. 80".
–
Luis C. Pintos, diputado nacional, hijo de masón, fue iniciado en la Logia "Obediencia a la Ley Nº 13" el 27 de Junio de 1866.
–
Miguel Goyena, hijo de masón, iniciado el 30 de Junio de 1869 en la Logia "Obediencia a la Ley Nº 13".
–
Adolfo F. Lescano. Iniciado en 1888 en la Logia "La Plata Nº 80".


Ya en las primeras horas de la fundación se habían instalado varias Logias en la nueva ciudad, entre ellas: "Luz y Verdad", "Spretta Uguaghanza", "Triunfo y Justicia", "Hijos del Universo", etc. Pero la que más se destacó fue la Logia "La Plata No. 80" fundada por el Arquitecto Pedro Benoit. En sus archivos podemos encontrar los apellidos más ilustres de la nueva Capital, como los de: Florentino Ameghino, Eduardo Ves Losada, Manuel H. y César Lagenheim, Julio Sánchez Viamonte, Dalmiro Sáenz, Alberto Gregorio, Carlos A. Fajardo, Vicente Isnardi, Juan B. Lavié, José Sixto Alvarez (Fray Mocho), entre otros, pero los nombrados bastan para comprobar que La Plata no fue un mero resultado de las circunstancias que rodeaban al país, sino más bien, fue una obra consciente, especulativa y operativa de los Hermanos masones con un sentido constructivo.

La parte final del acta fundacional instaba a que las generaciones futuras que en su centenario quisieran conmemorar este acto y constatar la existencia de los documentos y objetos que le acompañan lo hiciesen realizando la excavación partiendo del punto céntrico. Esto se realizó en el año 1982, los objetos allí encontrados se depositaron en el Museo Dardo Rocha de la ciudad y nuevamente se repitió el acto fundacional, es decir 100 años después, con la misma consigna a las generaciones venideras.

Finalmente, debemos destacar que para el año 1891, a solo nueve de la fundación, se habían establecido en la ciudad otras corrientes esotéricas, entre ellas cinco cartas patentes regulares del Martinismo fundado por Gérard Encausse en Francia.


La Plata, 3 de febrero de 1999

Eduardo M. Sebastianelli

http://www.masonerialaplata.com.ar/articulos/masonerialaplata.html

SARMIENTO: SU PERFIL MASONICO

Respetable Logia Alejandro Korn Nº 488

El presente trabajo tiene por objeto sacar a la luz un aspecto por demás interesante de la personalidad de Domingo Faustino Sarmiento, como lo fue su pertenencia a la Francmasonería. En tal sentido me resulta de interés realizar una breve reflexión sobre los principios y postulados que dieron origen a la existencia de esta “Institución filosófica” desde los tiempos.

La Masonería es definida como una Institución: “Filosófica, Filantrópica y Progresista” que ha servido como fuente formadora de ciudadanos de nuestro país y del mundo en la Virtud y el Deber. Entre sus principios podemos destacar: LA LIBERTAD, LA IGUALDAD, Y LA FRATERNIDAD, que nos ubican temporalmente junto al Iluminismo o Ilustración que se plasmó con la Revolución Francesa, para terminar con el “Oscurantismo Medieval”. Además en el caso de la Masonería Argentina “Ciencia, Justicia y Trabajo” constituyen un Lema a ser observado por todos sus miembros.

Entre los propósitos más elevados de la Francmasonería se encuentra la “Búsqueda de la Verdad”, basándose para ello en “La Razón”, como vehículo para llegar a tal fin, sin perder nunca la idea de “Progreso”.

Por último la Francmasonería tiende a lograr la perfección del individuo, para que estos luego actúen en el medio “Profano” bajo los principios que dan lugar a la “Moral Masónica”, con el fin de lograr el bienestar de sus semejantes. A la “orden Masónica” han pertenecido grandes personalidades del mundo y de nuestro país. En este sentido muchos prohombres que han contribuido a sentar las bases de nuestro Estado han sido miembros de la Francmasonería, Sarmiento es un claro ejemplo de lo antes dicho y él como todos los masones que han participado de la vida pública han intentado siempre construir un sendero que nos lleve a un constante progreso dentro de un marco Fraternal que posibilite la convivencia humana.

Domingo Faustino Sarmiento fue un modelo de humanidad al servicio de sus semejantes, que podemos resumir en sus dotes de estadista y maestro.

La historia de la organización nacional de nuestro país se encuentra estrechamente ligada a su figura, éste basándose en los ideales que dieron lugar a la revolución de mayo luchó incansablemente en la unificación de su patria soñada. Las ideas eran para Sarmiento el origen y punto de partida de toda civilización libre, por ello consagró su vida a difundir la educación, la palabra exacta, y favorecer el conocimiento. Su temple se puso de manifiesto en la consecuencia con su ideario, que le permitió aún en su exilio de Chile fomentar actividades pedagógicas y combatir el régimen rosista.(1)

Desde pequeño demostró interés por la lectura, tomando contacto con diversas obras clásicas entre las que se destacan: Cicerón, César y los filósofos de la ilustración, de esta manera irá puliendo su espíritu de acción y su amor desmedido hacia la libertad. Además el racionalismo ocupará un lugar importante en su estructura interna, que lo mostrará a través del tiempo como un constante e inquebrantable predicador de la importancia que tiene la educación para el progreso de un país.

Retomando su paso por Chile, que formó parte de la dura vida que el prócer vivió, y a pesar de ello, el maestro de América, aprovechará su estadía para publicar sus ideas en la prensa, transformándose en un prestigioso columnista de diarios tan importantes como La Prensa, Crónica, y El Mercurio. Otra actividad que desarrolló fue la implementación de sistemas pedagógicos con el fin de lograr una educación masiva y laica. Sarmiento decía sentir compasión por la ignorancia y amor por la verdad, tal vez esta idea fue el móvil que lo modeló como educador. También en Chile Sarmiento organizará la “Sociedad Literaria”, una similar a la existente en Buenos Aires, que fue la “Asociación de mayo” que fundará Esteban Echeverría. Lugones en su Historia de Sarmiento al referirse a la Asociación Literaria la considerará una “Logia Romántica” donde conviven el interés por la literatura y el deseo de libertad.

Sarmiento volverá al país y asistirá al triunfo de Caseros que liquidará el régimen rosista. Pero vuelve a Chile, sus diferencias con Urquiza son notorias. En su “nuevo exilio” tomará contacto con la Masonería. En el mes de julio de 1853 en la ciudad de Valparaiso un grupo de intelectuales chilenos funda una logia, a la cual denominan “UNION FRATERNAL”. En este taller se iniciará Domingo F. Sarmiento, un 31 de julio de 1854, junto con otros compatriotas entre los que podemos destacar a José Manuel Moreno y Domingo Rodriguez Peña. Esta logia es considerada “Nacional” al separarse de las ya existentes que eran francesas y americanas. En consecuencia los trabajos en “Unión Fraternal” se realizarán en castellano.(2)

Sarmiento regresa al país convencido de que la masonería es la escuela ideal para la perfectibilidad Humana. En este sentido el 29 de diciembre de 1855 funda junto a otros 14 masones la logia UNION DE PLATA N° 1, entre sus miembros se destacan: Miguel Valencia(abogado y legislador); Ricardo Lavalle(Presidente de la Legislatura y de la Bolsa de Comercio); Santiago Rufino Albarracín(Ministro de Guerra y Marina); Federico Alvarez Toledo(fundador de la Sociedad Rural); Carlos Casares(gobernador de Buenos Aires). Para llevar adelante la primera “tenida” fue electo para presidirla el Dr. Miguel Valencia, ocupando Sarmiento el cargo de Orador.(3)

La formación de otras logias como: Confraternidad Argentina N° 2; Consuelo del Infortunio N° 3; Tolerancia N° 4; Regeneración N° 5; Lealtad N° 6 y Constancia N° 7, darán lugar en 1857 a la fundación del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina que presidió el Dr. José Roque Perez.

En este marco el 21 de julio de 1860 se realizó la “tenida Histórica” la cual fue presidida por el Gran Maestre Dr. Roque Perez, y de la reunión participaron: El Presidente de la República Santiago Derqui; el general Bartolomé Mitre; el gobernador de Entre Ríos Justo José de Urquiza; y Domingo F. Sarmiento, todos masones, en esa ceremonia todos juraron solemnemente sobre la Escuadra y el Compás comprometerse por todos los medios posibles, a la pronta y pacífica constitución definitiva de la Unidad Nacional. Es importante destacar que todos se encontraban investidos con las insignias que corresponden al grado 33, ya que habían sido exaltados en una sesión extraordinaria llevada a cabo el 18 de julio de 1860.(4)

Pero la actividad masónica de Sarmiento seguirá siendo de gran importancia, tanto para la Orden, como para la pacificación del país, siendo consecuente con el juramento realizado. En este sentido en 1864 es designado ministro embajador de nuestro país ante los Estados Unidos de Norteamérica, también se le otorgará la representación de la Masonería Argentina ante los Supremos Consejos y Grandes Logias con la facultad de celebrar tratados de amistad en el país del norte. Esto permitió a Sarmiento vincularse con grandes personalidades públicas pertenecientes a la Masonería, entre los cuales se destaca el Presidente Andres Johnson, quien en una visita que Sarmiento realizara a la logia de Massachussets le obsequió una joya masónica. En su corta estancia en París, con motivos de asistir a la exposición internacional de 1867, cumplió la misma tarea de embajador de la masonería argentina.

Mientras Sarmiento desarrollaba todas estas actividades en el exterior, en nuestro país comienza a agitarse el mundo político, ante la renovación presidencial que debía llevarse a cabo para el período 1868-1874. El diario “La Tribuna” lanza la candidatura de Sarmiento, Urquiza es otro candidato, mientras el presidente Mitre realizará esfuerzos en favor de Elizalde y Rawson. Poco a poco se suman las voluntades en favor del sanjuanino como por ejemplo la del general Lucio Mansilla. Llegado el momento esperado el colegio electoral se reunió el 16 de agosto de 1868, una vez conocido el resultado definitivo, Sarmiento obtiene 79 sufragios de los 131 votos válidos, obteniendo una cantidad suficiente para ser electo presidente, su vicepresidente será Alsina quien obtendrá 83 votos en el colegio electoral.

Sarmiento tomará conocimiento de estos resultados a su llegada a Río de Janeiro de regreso a la patria en momentos de recibir los homenajes de la fragata norteamericana “Guerrior” que se encontraba en el mismo puerto, la cual disparó 21 cañonazos en su honor. Cuando Sarmiento llega a Buenos Aires es recibido por sus partidarios, en esa oportunidad pronunciará un discurso del cual se desprende una frase histórica: “Necesitamos hacer de toda la república una escuela”.

La gestión de Sarmiento puede caracterizarse como ejemplar, más allá de las dificultades que se presentaron entre las que podemos destacar: la fiebre amarilla en Buenos Aires; inundaciones en las provincias; el cólera en Corrientes; y hasta un atentado contra su persona en agosto de 1873. Pero a pesar de estos contratiempos Sarmiento cumplirá con su programa donde el progreso y la educación tendrán un lugar relevante. En este sentido fundará un sin número de colegios nacionales en las provincias, ingresará al país docentes de enseñanza normal que provienen de los Estados Unidos; fundará el Colegio Militar; con el fin de cimentar definitivamente la instauración de un ejército nacional; dará un gran impulso a la conformación de Bibliotecas Populares, siendo conteste con su lucha contra la ignorancia, según el prócer “un mal que sólo favorece a tiranos y fanáticos”. En Córdoba se pondrá en funcionamiento un Observatorio Astronómico y la Academia de Las Ciencias. Además fundará la Escuela Naval.(5)

Si bien la educación será el rasgo distintivo de su gestión presidencial, hubo elementos fundamentales que acompañaron esta acción, como fueron la gratuidad, el laicismo y la obligatoriedad de la misma, constituyendo un modelo educativo que perdurará a través del tiempo. La humildad de Sarmiento quedará puesta de manifiesto cuando al finalizar su mandato presidencial acepte el cargo de Director General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires desde donde trabajó para la elaboración de la ley de educación común de 1875.(6)

Sarmiento siempre bregó por la Tolerancia, sobretodo en el campo de las ideas y la religión, y en cuanto al catolicismo expresaba que había que extirpar lo que éste predicaba al sólo apuntar a la salvación individual del hombre, así aislado entre el cielo, la tierra y el infierno. En un país como el nuestro donde la implementación de políticas favoreciendo la inmigración, que trajeron como consecuencia la conformación de un crisol de razas, idiomas y religiones, sólo cabe esperar un sueño, que implica un abrazo fraterno que sirviera para la consolidación de la unión nacional definitiva. Así entendía Sarmiento la tolerancia, y tal desarrollo hizo de la misma que cuando fue electo presidente de la república en un Banquete que los Hermanos Masones le brindaron en su honor manifestó:

“Llamado por el voto de los pueblos a desempeñar la primera magistratura de una República que es por mayoría de Culto Católico, necesito tranquilizar a los timoratos que ven en nuestra institución una amenaza a las creencias religiosas. Sí la Masonería ha sido instituida para destruir el culto católico, desde ahora declaro que no soy Masón”.

“El Presidente de la República Argentina debe ser por la Constitución Católico, Apostólico y Romano, como el Rey de Inglaterra debe ser protestante, Cristiano, Anglicano. Este requisito impone a ambos gobiernos sostener el culto respectivo y proceder lealmente para favorecerlo en todos sus legítimos objetos. Este será un deber, y lo llenaré cumplidamente. Un hombre público no lleva al gobierno sus propias y privadas convicciones para hacerlas Ley y regla de Estado”.

“Los Masones profesan el amor al prójimo sin distinción de nacionalidad, de creencias y de gobierno y practican lo que profesan en toda ocasión y lugar. Hechas estas manifestaciones para que no se crea que disimulo mis creencias, tengo el deber de anunciar a mis hermanos que desde hoy en adelante me considero desligado de todo de toda práctica o sujeción a estas sociedades. Llamado a desempeñar altas funciones públicas, ningún reto personal ha de desviarme de los deberes que me son impuestos. Simple ciudadano volveré un día a ayudaros en sus tareas filantrópicas”.(7)

En este momento Sarmiento se aleja momentáneamente de la Orden, en la seguridad de la difícil tarea que le espera y en el convencimiento de que debe gobernar para todos los argentinos más allá de la firmeza de sus íntimos ideales y sólidas virtudes.

Al prócer le esperan aún nuevos desafíos, el 18 de abril de 1882 se afilia a la logia Obediencia de la Ley N 13.(8)

En el año 1882 la Masonería Argentina debe elegir sus autoridades para cubrir el período 1882-1885. La sesión se desarrolló el 19 de abril de 1882, una vez abiertos los trabajos el presidente del colegio electoral, Dr. Leandro Alem solicita a sus secretarios J. Mac Lean y J. Montero que verifiquen los poderes y diplomas de los delegados, tal cual lo establece la constitución. Seguidamente se dio lectura a la nómina de delegados y se procedía a comenzar con el acto eleccionario. La intervención de Otto Recke en ese momento fue para realizar la moción de que se vote en una sola vez por todos los cargos. Como contrapartida una moción distinta presentó Rafael Hernandez, lo que originó un debate. Luego de una breve discusión se aprobó la moción de Recke. A continuación se designó para conformar la comisión escrutadora al propio Recke y C. Ezcurra. Además se designa maestros de ceremonia a Pedro Mallo y Juan Rayces, la función de los mismos es recoger los boletines de votación. Los votantes fueron 65, igual cantidad de personas acreditadas, y una vez terminado el escrutinio, el resultado fue el siguiente:

Domingo F. Sarmiento: 44 Votos
Leandro Alem: 47 Votos
Valentín Blanco: 45 Votos
Martín Beruti: 38 Votos
Julio García: 44 Votos
Aníbal Blossi: 61 Votos
Fidel Lopez: 15 Votos
Rosario Grande: 28 Votos
Carlos Brown: 19 Votos
Joaquín Crespo: 19 Votos
José Montero: 17 Votos
Luis Mac Leng: 21 Votos
Juan Gaumont: 12 Votos
Miguel Arechevala: 15 Votos
Matienzo: 5 Votos
J. Rayces: 4 Votos
Juan Lopez: 1 Voto
Pascual Berracochea: 2 Votos
Pedro Mallo: 3 Votos
Miguel De Luca: 1 Voto
Rafael Calzada: 1 Voto
Teófilo Mendez: 1 Voto
C. de Ezcurra: 2 Votos
Vicente de Cusatis: 1 Voto
Carlos Urien: 10 Votos
Laureano Oucinde: 1 Voto
Carlos Rojo: 10 Votos

De esta primera votación surge que obtienen mayoría absoluta los siguientes Hermanos Masones:

Poderoso Hermano: Domingo F. Sarmiento
Respetable Hermano: Dr. Leandro Alem
Ilustre Hermano: Dr. Valentín Blanco
Poderoso Hermano: Dr. Martín Beruti
Respetable Hermano: Dr. Aníbal Blossi
Respetable Hermano: Julio García

Seguidamente se procedió a la elección de un nuevo miembro con el fin de completar los 7 que integran el directorio. Al no obtener ninguno la mayoría se realiza una nueva elección entre los dos más votados, del cual surge que Manuel Arechavala contó con 24 votos contra 34 que obtuvo Rosario Grande, este ocupó el cargo que completaría la conformación del directorio.

Resumiendo: el nuevo directorio que quedó conformado por quienes obtuvieron la mayoría absoluta de la siguiente manera:

Gral. Domingo F. Sarmiento (Gr. 33)
Dr. Leandro Alem (Gr. 18)
Dr. Valentín Blanco (Gr. 30)
Dr. Martín Beruti (Gr. 33)
Dr. Aníbal Blossi (Gr. 18)
T. Cl Julio García (Gr. 18)
Sr. Rosario Grande (Gr. 18)

Como la reunión sólo tenía por objeto llevar adelante la elección se procedió a levantar la sesión.(9)

Sarmiento accede a el mayor honor que la Masonería Argentina puede otorgar, el cargo de Gran Maestre. En este sentido el 12 de mayo acepta su designación al cargo, será acompañado por ese gran luchador de la democracia y la libertad que fue Leandro Alem, quien ocupará el cargo de Pro Gran Maestre. Un hecho curioso para destacar es que Alem obtuvo tres votos más que Sarmiento, si bien la elección era por todos los cargos a la vez.

Con motivo de su instalación, Sarmiento pronunciará un discurso que posee un alto valor doctrinario desde el punto de vista masónico, indicando además un decálogo de virtudes que a su entender deben acompañar al masón. Sarmiento hace las siguientes referencias:

“Nuestra Orden, para llenar su misión de paz, no impuso una creencia especial, ni exigió a sus aprendices que al pisar la puerta del templo, abjurasen de la religión de sus padres. Se nos ha inculpado de que no tenemos religión, que somos deistas cuando más. Es no conocer los santos propósitos de unión entre los hombres. La hermandad Humana, de que formamos parte, a fin de unir a sus miembros en la caridad y el amor, no les pregunta sino si creen en un Grande Arquitecto del Universo y en la alma inmortal, porque estos son los puntos en que todas las religiones están de acuerdo”.

“El objeto de la masonería es promover en la sociedad la tolerancia recíproca en materias religiosas, y oponerse sin violencia, sin trastornos al predominio y poder que quiera una creencia ejercer sobre otras, a fin de que todos vivamos en paz”.

“De diversas formas de gobierno. El Masón prefiere en su pecho a aquella que más cerca a su ideal de justicia, de igualdad, y perfección. Pero no derroca gobiernos, ni conspira contra los establecidos, como se ha pretendido; sino que trabaja incesantemente en perfeccionarse a sí mismo , en la práctica de las virtudes masónicas, para que su ejemplo en la familia, en la sociedad, en el Estado una y mejore al pueblo y lo haga digno y capaz de merecer y conservar su libertad”.

“El Masón propende con todos sus medios a difundir las ideas de tolerancia y libertad, y hacerlas triunfar en la dirección del Estado, por los medios legítimos, a fin de que reine la paz en la tierra, y los pueblos sean libres y felices”.

“Somos arquitectos, y reconstruimos la sociedad humana, bajo el plan del Gran Arquitecto del Universo que hizo iguales a todos sus hijos. Reparando las ruinas, poniendo cada piedra en su lugar. Para ello nos ejercitamos prácticamente en el ejercicio de las virtudes masónicas”.

“Debemos pues educar a nuestros hijos; y como masones, trabajar para que la ignorancia del otro y de otros no dañe a los nuestros ni a los otros, porque la ignorancia es el instrumento del despotismo y del fanatismo. Hacer que no haya un ignorante en una nación, es el objeto y fin que han alcanzado muchos en la tierra, obtenerlo en nuestro país será el blanco de los trabajos de todos los hermanos en todo este Gran Oriente y sus diversos valles”.

“Trabajemos para traer la educación al buen camino; pero oid mis palabras ó hermanos, la de los masones es una aspiración al bien, sin violencia, sin perturbar el orden público, sin defender ni atacar las creencias religiosas porque precisamente el Masón no las profesa sino hasta el reconocimiento de un Grande Arquitecto y la inmortalidad del alma, para que quepan en su seno todos los cultos, y se reúnan en su templo todos los que adoran al ser supremo de todas maneras”.

“No hay escuelas masónicas, aunque podemos construir edificios para que se funden escuelas, a que asistan todos los niños necesitados de un alma educada, y un corazón sano”.(10)

Problemas de salud obligan al gran maestro a renunciar a su cargo en 1883, siendo reemplazado para completar el trienio por el Pro Gran Maestre Leandro Alem. Estos inconvenientes sanitarios se acentúan, y en la búsqueda de un clima más benigno para sus dolencias en 1887 se traslada al Paraguay.(11)

El día 11 de septiembre Sarmiento fallece, en sus últimos días éste se niega a recibir asistencia religiosa y ordena a su hija la no concurrencia de un sacerdote católico a su lecho de muerte, agregando:

“Yo nunca he molestado a mi familia tienen al menos ahora la posibilidad de devolverme esa tolerancia”.

Al pasar a la inmortalidad se cumple con el deseo de que su cuerpo sea envuelto con las banderas argentina, paraguaya, chilena y uruguaya. Antes de ser trasladado hacia la Argentina Sarmiento recibe las honras fúnebres de la Masonería del Paraguay. Al llegar sus restos al puerto de San Nicolás el Dr. Agustín P. Justo en representación de la Masonería Argentina le rinde los honores correspondientes. Sarmiento fue inhumado en la ciudad de Buenos Aires, donde se realizan los últimos homenajes, en esta ocasión el Dr. Carlos Pellegrini será el orador designado a tal efecto.(12)

Consideraciones finales

Sarmiento, es sin duda una de las personalidades más importantes de la Historia Argentina, y a la vez la más polémica, de acuerdo al juicio de diferentes historiadores. Más allá de estas valoraciones, podemos apreciar que el “Maestro Sanjuanino” poseía un perfil filosófico que la Francmasonería le proporcionó en gran parte. Esto le permitió adquirir un gran sentido universalista, como así también entender la importancia de valores tales como “Progreso, Tolerancia y Modernización”. En tal sentido él creyó que la única manera que tiene un país de lograr un desarrollo armónico es a través de la Educación y la Soberanía Popular. Su lema fue “Educar al Soberano”, con el fin de terminar con la ignorancia que sólo favorece a los déspotas.

Sarmiento siendo conteste con una de las principales Virtudes Masónicas como lo es la “Tolerancia”, cuando llega el momento de asumir la Presidencia de la República, se alejará transitoriamente de la Masonería. Hay una doble actitud en esta decisión: primero ser respetuoso con la Constitución y con el credo religioso de la mayoría de los argentinos, y segundo no favorecer por encima de los intereses del Estado ni a la Orden Filosófica a la cual pertenece, ni a sus íntimas convicciones. Una ligera mirada a su gestión como gobernante nos mostrará una sintonía con las Virtudes Masónicas, en decisiones políticas tales como la idea de progreso, y la incansable lucha en favor de la educación común igualitaria como así también en favorecer el desarrollo de las ciencias.

Es importante señalar que la Masonería Argentina siguió con su actividad filantrópica durante la presidencia de Sarmiento, colaborando humilde y discretamente. Ejemplo de ello fue la acción concreta de la Orden en momentos de que el país se encontraba envuelto en dos epidemias, que mayormente afectaron la ciudad de Buenos Aires: cólera en 1868 y fiebre amarilla en 1871. En ambas ocasiones miembros de la Masonería, cuando muchos morían y otros abandonaban la ciudad, formaron una comisión de ayuda a las víctimas, demostrando un sentido virtuoso de la solidaridad. En dicha acción fallece otro ilustre Masón, el 26 de marzo de 1871, víctima del flagelo, nos estamos refiriendo a José Roque Perez, quien fuera el primer Gran Maestre de la Masonería Argentina.

César Arrondo
(UNLP)

Citas

  1. LUGONES, Leopoldo: HISTORIA DE SARMIENTO, Bs.As., EUDEBA, 1960, Cap. IV.
  2. SIMBOLO: Organo Oficial de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, N°67-68, Bs.As., 1968, Año XIII.
  3. IBIDEN.
  4. BOLETIN OFICIAL: del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, Bs.As., 1882.
  5. LAPPAS, A.: LA MASONERIA ARGENTINA A TRAVES DE SUS HOMBRES, Bs.As., 1966, P.356.
  6. LUGONES, Leopoldo: Op. Cit., Cap.VI.
  7. DISCURSO MASONICO DE SARMIENTO DEL 29/9/1868, en: TODO ES HISTORIA, Bs.As., Noviembre de 1982.
  8. LAPPAS, A.: Op. Cit., P.356.
  9. BOLETIN OFICIAL DEL SUPREMO CONSEJO: Op. Cit.
  10. DISCURSO MASONICO DE SARMIENTO, Mayo de 1882, en: LA PALABRA DE LA MASONERIA, Bs.As., 1982.
  11. LUGONES, Leopoldo: Op. Cit., Cap.III.
  12. LAPPAS, A.: Op. Cit., P.356.
Respetable Logia Alejandro Korn Nº 488

MASONERIA ARGENTINA A TRAVES DE SUS HOMBRES

Por Alcibíades Lappas

La Masonería en el Río de la Plata durante el siglo XVIII

Hemos visto como surgió la Masonería especulativa actual, como adquirió carácter orgánico a partir del ano 1717, con la fundación de la Gran Logia de Inglaterra y su difusión a partir de esa fecha por el viejo y nuevo mundo.

Veamos ahora lo relativo a la aparición de la Masonería en el Río de la Plata. A juzgar por documentos encontrados en la ciudad de Buenos Aires y por otros existentes en el archivo de la Gran Logia de Inglaterra, esta ultima, con fecha 17 de abril de 1735, siendo su Gran Maestre Tomás, segundo vizconde de Weymouth, designa al caballero Randolph Took como Gran Maestre Provincial para América del Sud.

Dado que la Gran Logia de Inglaterra recién a partir de 1750 empezó a tener matricula de sus miembros, carecemos de mayores datos sobre el antes mencionado Took y los masones que pudo haber iniciado en aquella época. Su nombre figura en 1730 como miembro de la Logia Emulación Nº 21 de la ciudad de Londres, cuya fundación data en 1723.

Primer gran Maestre Provincial

En una nomina de Grandes Maestros Provinciales, que aparentemente se remonta al ano 1737, Took sigue figurando con el referido titulo así como las Logias fundadas por el que continuaban en actividad: su nombre no figura en cambia en los registros del ano 1750, lo cual hace presumir que en el ínterin haya fallecido.

En la ciudad de Buenos Aires encontramos a Took entre 1735 y 1737, ocupándose aparentemente de negocios, ya que realiza varios viajes entre la ciudad de Buenos Aires y la región del Caribe y Brasil.

Contrariamente a las afirmaciones contundentes de Juan Canter, se ha podido comprobar como cierta la existencia en Buenos Aires de una Logia denominada Independencia, fundada a fines del siglo XVIII y que obtuvo Carta Constitutiva de la Grande Loge Generale Ecossaise de France, cuerpo este que fue absorbido el 8 de enero de 1805 por el Gran Oriente de Francia, quedando la antes mencionada Logia en libertad de acción sobre su futuro.

A fines también del siglo XVIII, el portugués Juan de Silva Cordero, funda la Logia San Juan de Jerusalén de la Felicidad de esta parte de América, con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Maryland. Los títulos distintivos de ambas Logias indican bien a las claras cuales eran las fina1idades perseguidas por sus organizadores: la independencia y la fe1icidad de esta parte de América.

Durante las Invasiones Inglesas, en el seno de los regimientos que llegaron a Buenos Aires había Logias que funcionaban con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda. Los miembros de esas Logias constituyeron en Buenos Aires las Logias Hijos de Hiram y Estrella del Sur, ambas también con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda, y en cuyo seno fueron iniciados muchos criollos.

La Masonería después de 1810

Al producirse la Revolución de Mayo existía en Buenos Aires una logia presidida por el doctor Julián B. Álvarez. Se desconoce con exactitud el nombre de la referida logia, ya que unas veces aparece con el de San Juan y otras con el de Independencia. Dado que todas las Logias Masónicas se denominan Logias de San Juan, cabria la hipótesis de que el de Independencia fuera el verdadero titulo distintivo de la Logia y esta fuera la misma fundada a fines del siglo XVIII.

La Logia, presidida par el doctor Álvarez, tiene una importancia fundamental por cuanto de entre sus miembros fueron seleccionados aquellos que secundarían a Alvear, San Martín, Zapiola y demás masones viajeros que llegaron en la fragata Jorge Canning, para la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires.

La Logia Lautaro

La Logia Lautaro fue fundada en 1812 y sus integrantes formaron posteriormente las lautarinas o lautarias de las ciudades de San Fe, Córdoba y Mendoza en la Argentina, y la de Santiago de Chile.

Además de las Logias lautarinas, durante las guerras de la independencia hubo sendas Logias en el Ejercito de los Andes y en el Ejercito del Norte, la primera presidida por el Libertador y la segunda por Belgrano.

El general Belgrano funda además la Logia Argentina de la ciudad de Tucumán, denominada posteriormente Unidad Argentina y que trabajo con Carta Constitutiva otorgada par la Masonería de Nueva Granada. Véase respecto de las actividades masónicas del general Belgrano el estudio realizado por Arturo Gambolini, organizador del Archivo Histórico de la provincia de Salta.

Acerca de esas Logias se ha entablado una polémica, mas de una vez apasionada, sobre si eran o no masónicas. Los que les negaron tal carácter sostienen que "aparte del formulismo masónico esas agrupaciones tenían fines patrióticos y que sus componentes eran profundamente católicos".

Las condenas del Vaticano

Se pone particular énfasis en esto ultimo por haber sido la Masonería reiteradamente condenada par las autoridades del Vaticano desde el 28/4/ 1738, en que apareció la "constitución" In Eminenti Apostolatus Specula, de Clemente XII. Sobre esa encíclica se baso Felipe V en 1740 para legislar en contra de los masones, ejemplo que se imitó con el Real Decreto del 2 de julio de 1751 y otras sucesivas medidas de las autoridades españolas hasta la actualidad, en que el gobierno franquista condena el "delito de Masonería" con una pena mínima de doce años y un día de prisión.

Por su parte, el Vaticano ha seguido condenando a la Masonería a trabes de las "constituciones" de Benedicto XIV, del 18 de mayo de 1751, titulada Próvidas Romanorum; de Pío VII, del 13 de setiembre de 1821, titulada Ecclesiam a Jesu-Christo; de León XII, del 13 de marzo de 1825, Quo Graviora; las encíclicas de Pío VIII, del 21 de mayo de 1829, Traditi Humilitati Nostrae; de Gregorio XVI, del 15 de agosto de 1832, Mirari Vos, que esta dirigida contra los errores del mundo moderno; de Pío IX, autor de varias, las más importantes de las cuales son Qui Pluribus, del 9 de noviembre de 1846, Syllabus, del 8 de diciembre de 1864, Multiplices Inter, del 21 de septiembre de 1865, Ex Epístola, del 26 de octubre de 1865, Apostolicae Sedis, del 12 de octubre de 1869, y Etsi Multa, del 21 de noviembre de 1873; y final mente, León XIII, con su Humanum Genus, del 20 de abril de 1884, seguida de una Instrucción Publica del Santo Oficio "De Secta Massonum", del 7 de mayo de 1884, "Proeclara Gratulationis", del 20 de junio de 1894, Annum Igressi, del 18 de marzo de 1902, sin contar la declaración hecha oficialmente el 19 de marzo de 1950, a través de las columnas del Osservatore Romano, órgano periodístico oficioso del Estado Vaticano, en el sentido de que las condenaciones de la Masonería se mantienen en toda su integridad.

Al argumento de que siendo los patriotas de 1810 y de la independencia argentina profundamente cató1icos no podrían ser masones, ya que la Iglesia había "condenado la secta", se puede contestar que con ese criterio esos mismos hombres, ante la aparición de las bulas de Pío VII, del 30 de enero de 1816, y las de León XII, del 24 de septiembre de 1824 y del 10 de febrero de 1825, en que se condenaba a los movimientos libertadores de América, debían abandonar las armas y volver a someterse a Fernando VII y sus sucesores.

En 1821 un grupo de constitucionalistas españoles 1legan a Buenos Aires, fundando la Logia Aurora, bajo los auspicios de la Masonería española. Con la muei1e del general Rafael del Riego y Núñez, varios de sus partidarios llegaron a Buenos Aires, formando otra logia con el titulo distintivo de Libertad, bajo los auspicios del Gran Oriente N. Español. De esa época datan también la Logia Fénix, fundada bajo los auspicios de la Gran Logia de Maryland, así como la Valeper, fundada por Lafinur.

La Southern Star, Estrella sureña

En 1825 un grupo de súbditos estadounidenses organizan Estrella Sureña (Southern Star) con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Pensilvania. En esa Logia incorporase don Bernardino Rivadavia. La Logia siguió trabajando hasta que en el ano 1829, ya baja la influencia rosista, fueron perseguidos sus integrantes, viéndose obligados muchos de ellas a emigrar a Montevideo, donde formaron la Logia Asilo de la Virtud, con Carta Constitutiva también de la Gran Logia de Pensilvania.

Durante la tiranía surgieron numerosas Logias conocidas con la denominación genérica de Unitarias, por cuanto la mayoría, si no todos sus componentes, se oponían al régimen sanguinario de Rosas. En esas Logias militaron muchos de los más allegados, e incluso cercanos parientes de Rosas. Algunas de esas Logias llegaron hasta nuestros días: v.g., la de San Juan de la Frontera, de la ciudad de San Juan; la Constante Unión, de la ciudad de Corrientes; y la Jorge Washington, de la ciudad de Concepción del Uruguay.

Por su parte, Garibaldi, durante su estada en Entre Ríos, en 1837, funda una Logia en Gualeguaychú.

Después de Caseros los masones siguen agrupándose y surgen varias Logias argentinas y algunas extranjeras. Entre las primeras cabe mencionar la Logia Fraternidad de San Nicolás de los Arroyos, fundada por José A. Melián, y las Logias Concordia, fundada en 1852, Constancia, en l 855, Unión del Plata, en 1855, y Confraternidad Argentina, en 1856, estas ultimas de la ciudad de Buenos Aires. Esas Logias trabajaban bajo los auspicios de la Masonería brasileña o del Uruguay.

Entre las Logias extranjeras recordamos la Logia Amie des Naufrages, integrada por franceses y que trabajaba baja los auspicios de la Masonería francesa; y la Logia Excelsior, fundada en 1853 por un grupo de residentes ingleses, bajo los auspicios de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

La fundación de la Gran Logia

El 1 l de diciembre de 1857 siete de las Logias existentes en la ciudad de Buenos Aires: Unión del Plata, Confraternidad Argentina, Consuelo del Infortunio, Tolerancia, Regeneración, Lealtad y Constancia, se agrupan y constituyen la actual Gran Logia de la Argentina, eligiendo como primer Gran Maestre al doctor José Roque Pérez, distinguido jurisconsulto, diplomático, hombre publico y eminente filántropo.

Acompañaron al doctor José Roque Pérez en su gestión el doctor Pedro Díaz de Vivar, en calidad de Pro Gran Maestre; el doctor Nicanor Albarellos y el coronel Santiago Rufino Albarracín, como Grandes Vigilantes; el doctor Eustaquio J. Torres, como Gran Orador; el doctor Fernando Cruz Cordero, como Gran Secretario; don Federico Álvarez de Toledo, como Gran Tesorero; y el doctor Alejandro Brown, como Gran Hospitalario.

El cuadro del 25 de julio de 1859

Según un cuadro del 25 de julio de 1859, había las siguientes Logias: Unión del Plata Nº 1 con 110 miembros y Venerable Maestro el doctor Federico Pinedo; Confraternidad Argentina Nº 2 con 96 miembros y V. Maestro don José Manuel Lafuente; Consuelo del Infortunio Nº 3 con 90 miembros y V. Maestro el doctor Nicanor Albarellos; Tolerancia Nº 4 con 82 miembros y V. Maestro el doctor Bernardo de Irigoyen; Regeneración Nº 5 con 56 miembros y V. Maestro don Mariano Billinghurst; Lealtad Nº 6 con 96 miembros y V. Maestro don Antonio Zinny; Constancia Nº 7 con 24 miembros y V. Maestro don Esteban Senores; Sol de Mayo Nº 8, de la ciudad de Buenos Aires como las anteriores, con 56 miembros y V. Maestro el doctor Carlos Durand; Verdadera Iniciación Nº 9 de la ciudad de Buenos Aires, en formación; Fraternidad y Beneficencia (actualmente llamada Unión y Amistad) Nº 10 de San Nicolás de los Arroyos con 41 miembros y V. Maestro el general Wenceslao Paunero; Filantropía Nº I l de la ciudad de Rosario se hallaba en receso, Unión Italiana Nº 12 con 45 miembros y V. Maestro el doctor José Salvarezza; Obediencia a la Ley Nº 13 de la ciudad de Buenos Aires, al igual que la anterior, con 25 miembros y V. Maestro el doctor Manuel Pereda; Verdad Nº 14 de la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, con 34 miembros y V. Maestro el doctor Manuel H. Langenheim; y Dios y Libertad Nº 15 de la localidad de Los Ranchos, de la antes mencionada provincia, con 20 miembros y V. Maestro el doctor Benito Méndez González. Es decir, a veinte meses de la fecha de su fundación, la Gran Logia de la Argentina contaba con 15 Logias que agrupaban a casi 900 miembros. Ese impulso inicial lo ha mantenido a través del siglo de su existencia y ha permitido la fundación de mas de 400 Logias en el país, para agrupar en su seno a unos 60.000 miembros.

Nuestros primeros domicilios: calle Bolivar, City Hotel, ex-teatro Colon en el hoy Banco Nación

El primer asiento de la Gran Logia de la Argentina se hallaba en la calle Bolívar, donde en la actualidad esta el edificio del City Hotel. Posteriormente se traslado al primer piso del antiguo Teatro Colon, que se erigía donde actualmente se halla el edificio del Banco de la Nación Argentina, frente a la histórica Plaza de Mayo, y donde permaneció hasta la inauguración de su actual casa, el 3 de marzo de 1872. Los planos del Templo Masónico de la calle Cangallo 1242 fueron diseñados por el ingeniero Carlos E. Pellegrini, pero al decaer su estado de salud prosiguió la dirección de las obras el ingeniero Tamburini, autor del plano inicial del actual edificio del Teatro Colon, ayudado por el ingeniero Luis A. Huergo.

Los Grandes Maestres

Desde su fundación ocuparon el cargo de Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina los siguientes ciudadanos: doctor José Roque Pérez ( l 857-1861), doctor Pedro José Díaz de Vivar (1861-1864), doctor José Roque Pérez (1864-1867), doctor Daniel Maria Cazón (1867-1870), doctor Nicanor Albarellos (1870-1875), coronel Carlos Urien (1875-1876), doctor Nicanor Albarellos (1876-1877), doctor Agustín Pedro Justo (1877-1879), doctor Vicente Fidel López (1879-1880), doctor Manuel Hermenegildo Langenheim (1880-1882), Domingo Faustino Sarmiento (188W 883), doctor Leandro N. Alem (1883-1885), doctor Valentín Fernández Blanco (1885-1887), escribano José Fernández (1887-1888), doctor Valentín Fernández Blanco (1888-1891 ), doctor José Francisco Soler (1891-1892), doctor Faustino Jorge (1 892-1893), general Bartolomé Mitre (1893-1894), doctor Juan José Soneyra Urquiza (1894-1896), general Rudecindo Roca (1896-1899), general Liborio Bernal (1899- 1900), doctor Faustino Jorge (1900-1901), doctor Emilio Gouchon (1901-1902), doctor Pablo Barrenechea (1902-190S), doctor Agustín Enrique Álvarez (1905-1906), doctor Juan Balestra (1906-1907), doctor Emilio Gouchon (1907-1911), doctor Carlos Conforti (1911-1913), doctor Enrique Jorge (1913-1914), doctor Cesar Langenheim (1914- 1916), general doctor Juan Ángel Golfarini (1916-1917), Francisco Basilio Serp (1917-1923), general Alejandro Monbello (1923-1924), Andrés Supeña (1924-1926), coronel ingeniero Carlos González (1926-1928), Fabián Onsari (1928-1936), Ricardo Pedro Carrasco (1936-1939), Fabián Onsari (1939-1945), doctor Alberto José Mazziotti (1945-19S1), Domingo Regino Sanfeliu (1951-l956), arquitecto Luis San Luis (1956-1957), doctor Agustín Jorge Álvarez (1957-1958), lan Gillespie Drysdale (1958-1960), doctor José Maria Fiorini (1960-1966), Carlos Wilson (1966-1969), Cesar de la Vega (1972-1975), Luis San Luis (1975-1976), Rolando M. Riviere (1976-1981), Carlos Wilson (1981-1987), Alejo Neyeloff (1987-1993), Eduardo A. Vaccaro (1993).

Ocuparon el cargo de Pro Gran Maestre, segundo en importancia, durante la centuria los siguientes ciudadanos: doctor Pedro José Díaz de Vivar (1857-1861), doctor Eustaquio J. Torres (1861-1864), doctor Nicanor Albarellos (1864-1867), doctor José Roque Pérez (1867-1870), Mariano Billinghurst (1870-1871), coronel Álvaro Barros (1871-1873), doctor Manuel Augusto Montes de Oca (1873-1875), coronel Enrique Baltasar Moreno (1875-1876), doctor Teófilo García (1876-1877), almirante doctor Pedro Mal lo (1877-1879), doctor Juan Mariano Larsen (1879-1880), Coronel José Natalio Romero ( l 880-1882), doctor Leandro N. Alem (1882-1883), doctor Valentín Fernández Blanco (1883-1885), doctor Manuel H. Langenheim (1885-1888), almirante doctor Pedro Mallo (1888-1889), coronel Pedro Ángel Cáceres (1889-1890), doctor José Francisco Soler (1890-1891), almirante doctor Pedro Mal]o (1892-1894), capitán de navío doctor Eugenio Bachmann (1894-1896), doctor Servando Armando Gallegos (1896-1900), profesor Francisco Felipe Fernández (1900-1901), escribano Emilio del Valle (1901 -1902), coronel Luis Maria Arzac (1902-1905), doctor Juan Balestra (1905-1906), profesor Alejandro Sorondo (1906-1907), Leopoldo Lugones (1907-1908), Fabián Panelo (1908-1910), coronel Luis Maria Arzac (1910-1911), doctor Enrique Jorge (1911-1912), doctor Cesar Langenheim (1914-1916), doctor Eduardo Ladislao Holmberg (19l6-1917), doctor Cesar Langenheim (1917-1920), general Alejandro Juan Mombello (1920-1923), escribano Antonio Rodríguez Zúñiga (1924-1926), Fabián Onsari (1926-1928), Vicente Cacciatore ( 1928-1929), doctor Arquímedes A. E. Soldano (1929-1932), escribano Tomas Bravo (1932-1933), doctor Carlos Rodríguez Brito (1933-1935), arquitecto Luis San Luis (1935-1938), profesor Benigno V. Hernández Gwyne ( l 938-1940), Pedro Alfredo Rome (1940- l941), doctor Adolfo Panigazzi (1941-1942), doctor Alberto José Mazziotti (1942-1945), Domingo R. Sanfeliu (1945-1951), arquitecto Luis San Luis (1951-1956), lan Gillespie Drysdale (1957-19S8), Optimo José Muratore (1960-1966) y José González Ledo (1966-1969).

La existencia de una entidad con más cien años de vida activa e ininterrumpida en un país joven como la Republica Argentina, que a la fecha de la fundación de la Gran Logia de la Argentina hacia apenas cuatro décadas que había proclamado su independencia y su resolución de constituirse en nación libre y soberana, es sin lugar a dudas un hecho altamente significativo, sobre todo si se tiene en cuenta la decisiva influencia que la Masonería con sus principios y a través de sus hombres ha tenido en todos los ordenes de la vida nacional.

Es comprensible que así sea, ya que en la Masonería militaron destacadas figuras de la nacionalidad. Porque en todos los países y en todos los tiempos fueron miembros de la Masonería los mas destacados ciudadanos, por ser la única institución verdaderamente neutral en los aspectos políticos y religiosos, donde en un ambiente de respecto pueden actuar libremente, expresar sus ideas y confiar sus anhelos e inquietudes, y encontrar la compresión y apoyo que a veces son imprescindibles para llevar a la practica nobles iniciativas.

MASONES DE LA ARGENTINA

Los Presidentes de la Nación

Es así como se pueden mencionar 14 ciudadanos que ocuparon la Presidencia de la Nación y que fueron masones: Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes, Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Miguel Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Pena, Victorino de la Plaza, Hipólito Irigoyen y Agustín P. Justo. De los vicepresidentes fueron masones: Salvador Maria del Carril, Juan Esteban Pedernera, Mariano Acosta, Adolfo Alsina, Francisco B. Madero, Norberto Quirno Costa, y Julio A. Roca (H), aparte de otros ciudadanos que, en virtud de la ley de acefalita, ocuparon transitoria o circunstancialmente la vicepresidencia o ejercieron la primera magistratura, tales como Antonio del Pino, Benito Villanueva y otros.

Escritores

Sin agotar la nomina, pero a guisa de ejemplo, se dan algunos nombres mas: entre los escritores, los de Bartolomé Hidalgo, José Hernández, Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo, Miguel Cane, José Mármol, Alejo Peyret, Eduardo Wilde, José Ingenieros, Roberto J. Payró, Alejandro Korn, Leopoldo Lugones;

Periodistas

En el periodismo los hermanos Varela, los hermanos Gutiérrez, Olegario V. Andrade, Miguel Goyena, Servando A. Gallegos, Ovidio Lagos, José S. Álvarez (Fray Mocho), Joaquín V. González;

Científicos

Científicos de la talla de Luis M. Drago, Juan Antonio Fernández, Teodoro Baca, Manuel Augusto Montes de Oca, Eduardo Acevedo, Oscar Doering, José Maria Ramos Mejía, Eliseo Canton, José Maria Moreno, José Miguel Guastavino, Juan Maria Gutiérrez, Ricardo Gutiérrez, Carlos Murray, Florentino Ameghino, Martín Spuch, Eduardo Logia Holmberg; e investigadores del pasado como Lucio V. López, Manuel Trelles, Antonio Zinny, Alejandro Rosa, José M. Pelliza, Adolfo Saldías, fueron masones.

Hombres de armas

Hombres de armas como los almirantes Manuel Blanco Encalada, Luis Cabassa, Bartolomé Cordero, Mariano Cordero, Edelmiro Correa, Antonio

Somellera, Daniel de Solier, Enrique G. Howard, Enrique B. García; o los generales Juan A. Gelly y Obes, Wenceslao Paunero, Emilio Mitre, Benjamín Victorica, Félix Benavides, Eduardo Broquen, Emilio Conesa, Donato Álvarez, Nicolás Levalle, Eleodoro Damianovich, Cesáreo Domínguez, Rosendo Maria Fraga, Manuel Fernández Oro, Teodoro García, José M. Francia, Eduardo Racedo, Zacarías Supisiche, Nicolás Vega, Francisco J. Reynolds, Joaquín Viejobueno, Luis J. Dellepiane, sin olvidar figuras de menor graduación pero no por eso menos recordadas y apreciadas, como Luis Piedrabuena, Luis Py, Erasmo Obligado, Clodomiro Urtubey, Santiago J. Albarracin, Felix Dufourcq o Jorge Reyes.

Hombres de teatro

Hombres de teatro como Florencio Sánchez, Roberto Casaubon (conocido como Roberto Casaux), Emilio Onrubia, F1orencio Parravicini, Enrique García Velloso, Ezequiel Soria, Enrique Muiño, Enrique de Rosas, Luis Arata;

Artistas

o artistas como Carlos Enrique Pellegrini, Ignacio Manzoni, Prilidiano Pueyrredón, Mariano Agrelo, Martín Boneo, Ernesto de la Cárcova, Rogelio Yrurtia.

De todos ellos y muchos otros se ofrecen breves síntesis biográficas en la segunda parte de este libro, donde se da una extensa nómina de masones de la Argentina, con indicación precisa en cada caso de la actividad masónica que hemos podido comprobar.

El criterio que prevaleció para la selección fue dar a conocer la nomina de aquellos que tuvieron destacada actuación en el seno de la Gran Logia de la Argentina durante la centuria transcurrida y de aquellos otros que forjaron la libertad y grandeza del país en los diversos ordenes: las ciencias, la enseñanza, las letras, las artes, el periodismo, las profesiones liberales, las fuerzas armadas, las actividades políticas, el campo de la producción, de la industria o del comercio y las actividades gremiales.

Me he abstenido ex profeso de incluir eclesiásticos. Esa omisión se debe al deseo de evitar que su memoria, tan querida para los masones, sean ellos obispos, deanes o simples miembros del clero regular o secular, se vea librada a la irracionalidad del fanatismo.

Los Hermanos sacerdotes

En cambio se han incluido los nombres de sacerdotes que en forma publica rompieron sus vínculos con la Iglesia Católica Romana. Nombres como los de Julián S. de Agüero, el doctor Emilio Castro Boedo, el doctor Celestino Logia Pera, o el doctor José E. Labbe, es innecesario no mencionarlos, ya que en su momento los casos respectivos tuvieron gran notoriedad. La Iglesia, cuyos ministros fueron, en su hora tomó las medidas que creyó convenientes y ellos supieron asumir su propia defensa en la forma brillante que se recuerda. Además se incluyeron los nombres de aquellos sacerdotes católicos cuya militancia masónica era conocida en vida de ellos, como el caso de monseñor Miguel Vidal, del capellán de las fuerzas armadas José de Sevilla Vázquez y otros.

La labor de un siglo

Al rememorarse el primer centenario de la fundación de la Gran Logia de la Argentina, su Gran Maestre a la sazón, el doctor Agustín Jorge Álvarez, dijo: "La magnitud del aniversario implica la necesidad de hacer un alto en el camino para contemplar con serenidad lo ya recorrido y hacer un examen de conciencia para saber si continuamos cumpliendo o no con el mandato de nuestros mayores y luego, de acuerdo con el resultado de ese examen, regocijarnos si él nos es favorable, en caso contrario, prometer enmienda, retemplar las fuerzas, volver la mirada hacia adelante y reemprender la marcha hacia la meta ideal fijada, con anima decidido y espíritu de sacrificio.

"Como todas las instituciones humanas, sujetas a las pasiones y a las modalidades de quienes actúan en ellas, a la influencia de las sociedades en que viven, que las nutren y las orientan, las fomentan o les son hostiles – y a la acción de los acontecimientos que van tejiendo incesantemente la trama de la historia política, social y económica de su medio – es natural que la nuestra haya tenido, en cien anos de vida, sus vaivenes, sus altibajos, sus periodos de brillo y de relativa opacidad, aunque jamás perdieran sus integrantes su fe en la importancia y dignidad de ella, en la necesidad de su presencia como elemento imprescindible y fecundo de progreso social, ni desmayaran en la labor constructiva de un mañana mejor.

"Ya se ha relatado el nacimiento y desarrollo de la Gran Logia de la Argentina, cuya vida se superpone a las ultimas y trascendentales etapas de la vida nacional, ya que surge a la acción en 1857, como una necesidad de la organización del país, convaleciente de la tiranía rosista, y luego asiste a la transformación de la Nación inorgánica y desgarrada por intereses y facciones localistas, que mediante una sabia y previsora constitución, inspirada en las ideas mas generosas de la época, se integra y unifica, vigorizada en sus entrañas por el aporte de una abundante y laboriosa inmigración europea, y paso a paso avanza en el camino de la civilización y cultura, paralelamente a sus otras hermanas de América.

"Debo no obstante, mencionar las mas destacadas iniciativas y realizaciones que jalonan, a lo largo del siglo transcurrido, la marcha recorrida par nuestra institución.

"Fueron sus hombres quienes lograron el apaciguamiento definitivo de los espíritus y el establecimiento de la concordia en la crisis consecutiva a la batalla de Caseros y a la caída de Rosas; fueron ellos también quienes contribuyeron eficazmente a la sanción de la benemérita y libérrima Constitución nacional de 1853, que con ligeras modificaciones, sigue rigiendo nuestros destinos; quienes, haciendo casa omiso de temores y alarmas, con recio coraje civil, organizaron, en 1868,

la Comisión Masónica de ayuda a las victimas del cólera

que azoto a Buenos Aires y otras ciudades. Posteriormente crearon la de ayuda a las victimas de la fiebre amarilla, durante la espantosa epidemia de ese flagelo, que asolo a Buenos Aires en 1871, presidiendo el cuerpo medico el doctor Juan José Montes de Oca.

"Esta ultima comisión, que se transformaría en la famosa Comisión Popular de lucha contra la fiebre amarilla, fue presidida, con abnegación y celo infatigable, par el doctor José Roque Pérez, el primer Gran Maestre de esta Gran Logia, quien, junto con muchos otros hermanos, como Argerich, Pereyra Lucena, Keil, Guillermo Zapiola, Martinez de Hoz, perdieron la vida en el noble desempeño de su humanitario deber, voluntariamente asumido.

Terremoto de Mendoza, 1874, y movimiento armado de 1880

"Fueron miembros de esta Gran Logia quienes acudieron en ayuda de las victimas del terremoto de Mendoza o los que pusieron en pie, en 1874 así como en 1880, cuando hizo crisis en un movimiento armado el conflicto cuyo epilogo seria la fijación de Buenos Aires como Capital Federal de la Republica, un Cuerpo Masónico de Ayuda a los Heridos, germen fecundo, entre nosotros, de esa benemérita institución, de origen masónico, la Cruz Roja Argentina.

Cruza Roja Argentina, registro y matrimonio civil, Ley 1420, de educación común

Fueron también ellos quienes promovieron la discusión y aprobación de la Ley de Registro Civil y de Matrimonio Civil; quienes hicieron posible la sanción de nuestra sabia Ley 1420 de Educación Común, estableciendo la enseñanza primaria obligatoria, gratuita y laica, eficaz instrumento civilizador, e imprescindible prolegómeno de la Ley Avellaneda sobre enseñanza universitaria, que tanto ha contribuido a nuestro progreso cultural y social. Fueron ellos quienes en diversas oportunidades propiciaron la inclusión del divorcio absoluto en nuestra legislación, fueron ellos quienes propugnaron siempre la equiparación de derechos entre la mujer y el hombre; quienes han bregado por la difusión de la cremación de los cadáveres.

"En todas partes donde ha habido en la Republica masones agrupados en Logias han surgido, como testimonio de su celo y actividad, instituciones progresistas, centros culturales, bibliotecas y asociaciones filantrópicas.

Centro progresistas, culturales, bibliotecas, asociaciones filántropicas

"A la iniciativa de nuestros hermanos, quienes constituyeron los núcleos iniciales de múltiples obras de bien publica y de progreso, en todos los campos de la actividad nacional, publica y privada, se deben: las primeras bibliotecas populares que funcionaron, la primera Comisión Municipal de esta ciudad, germen de su actual gobierno comunal, la primera escuela de artes y oficios que se organizara en el país, la Sociedad Tipográfica Bonaerense, la Sociedad Farmacéutica y Bioquímica Argentina, el Colegio de Escribanos, la Sociedad Geográfica Argentina, la Sociedad Amigos de la Astronomía, la Sociedad Rural Argentina, la Sociedad Científica Argentina, la Academia de Medicina, el Circulo Medico Argentino, el Instituto Geográfico Argentino, el Centro Naval, el Circulo Militar, la Fraternidad, que agrupa y sigue agrupando a los maquinistas ferroviarios, la Fraternidad de Concepción del Uruguay, benemérita institución que ha tenido gran influencia en la formación de ciudadanos progresistas en el litoral de la Republica, la Unión Industrial Argentina, el Circulo de la Prensa, el Ateneo Iberoamericano de Buenos Aires, el Asilo de Mendigos, el Asilo de Sordomudos, el Hospital Durand, el Hospital de Niños y todos los hospitales de colectividades extranjeras que hoy brindan sus servicios no sólo a esas colectividades, sino también a gran parte de la población, y hasta la Sociedad Protectora de Animales.

"La Gran Logia de la Argentina puede mencionar también, en esta somera enumeración, la fundación y sostenimiento de una obra mode1o en su genero, el Hogar Bernardino Rivadavia, que tiene su sede en Máximo Paz, provincia de Buenos Aires, donde muchos huérfanos gozan gratuitamente de sostenimiento, vestimenta, techo y calor de hogar, y donde logran la cu1tura y la educación que harán de ellas mañana hombre libre y de buenas costumbres, dignos ciudadanos de una democracia.

"Sin vana jactancia ni exagerada ostentación, podemos, pues, lucir con la frente alta y legitimo orgullo un pasado en el que hemos dado reiteradas pruebas de nuestro patriotismo y amor a la humanidad, nuestra devoción por cuanto atañe al hombre, sus necesidades y sus derechos, y nuestra vocación altruista, filantrópica y progresista, habiendo servido al país decorosamente y con acendrada lealtad. Este pasado nos compromete a perseverar en la labor, siempre inconclusa, del francmasón, inspirándonos en el honroso ejemplo de quienes nos precedieron, esforzándonos por superarlos – si ella fuera posible – siguiendo siempre la trayectoria que ellos recorrieron y señalaron, hacia el logro de nobles y elevados ideales.

"Nuestro mejor homenaje a quienes tanto y tan eficazmente han trabajado en pro de nuestra patria y de cuantos habitan en ella debe consistir sencillamente en proseguir su obra, la que nos corresponde como entidad filosófica y escuela de ética, formadora de hombres dignos y de ciudadanos responsables, y como institución filantrópica, que persigue el logro de un mundo mejor, mas tolerante y mas justo, pues la igualdad y la fraternidad no pasaran de amables utopías mientras persistan la miseria, la ignorancia y la superstición. Continuaremos nuestros trabajos ciñéndonos al ritual que nos vincula a la tradición masónica universal, teniendo como objetivo primordial el perfeccionamiento individual con un sentido eticista. Coincidimos con Julian Huxley, el gran biólogo ingles, en su orgullosa afirmación de que ‘la personalidad humana es el producto supremo del Universo’ y en que ‘la tarea más vital de la era actual es la de formular una base social para la civilización, destronando a los ideales económicos y reemplazándolos por ideales humanos’. Ninguna institución se halla en mejores condiciones que la nuestra para intentar esa magna tarea.

"Pese a los augurios pesimistas de muchos espíritus, respecto del porvenir humano frente a la liberación de la energía atómica, mantendremos incólume nuestra confianza en la ciencia, y en la posibilidad de que, con su auxilio, pueda el hombre llegar a resolver sus angustiantes problemas de toda índole. Debemos procurar, por todos los medios, que el útil ice los inmensos recursos que la ciencia y la tecnología le ofrecen, no para su propio aniquilamiento, sino en favor del bienestar, de la concordia y de la paz universales.

"Seguiremos combatiendo, pues, la ignorancia y el analfabetismo, y procuraremos que cada vez penetre mas luz en mayor numero de cerebros. Es menester que el hombre común, el hombre de la calle, posea un mínimo de conocimientos científicos para poder neutralizar la influencia perniciosa de la superstición y de los prejuicios, y poder tomar conscientemente partido en las grandes decisiones publicas libradas al juicio de la mayoría. Insistiremos incansablemente en la necesidad de ‘educar al soberano’, esa frase lapidaria que acunara e1 Maestro de América, nuestro ilustre predecesor en esta Gran Maestría, don Domingo Faustino Sarmiento, y que constituyera su constante leitmotiv.

"Nuestra posición, en lo que respecta a los grandes problemas nacionales e internacionales, puede resumirse en la defensa de tres objetivos capitales, la democracia, la libertad y el laicismo.

"Defendemos la democracia porque entendemos que es la forma de gobierno ‘del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’ que mejor puede servir a una sociedad progresista y en la cual el individuo – el ser humano – cuenta con mas probabilidades de ver respetados sus derechos frente al Estado.

"Defendemos la 1ibertad porque consideramos que es la condición sine qua non para el desarro1lo integral de la personalidad humana; porque, como lo expresara en forma sintética Albert Camus, el gran escritor francés, 'la libertad es la posibilidad de ser mejor. La esclavitud es la certeza de lo peor...’. Y a1 hablar de 1ibertad no solo nos referimos a la 1ibertad material, sino también a esa otra, más sutil y más difícil de alcanzar, la libertad espiritual. 'Una y otra están estrechamente vinculadas entre si’, dice Albert Schweitzer, uno de los mayores valores de la humanidad actual. ‘La civilización presupone hombres libres, pues solo mediante hombres libres puede ella ser concebida y realizada.’ Sin libertad, agreguemos nosotros, es inconcebible una verdadera fraternidad.

"Para consolidar la libertad y darle su cabal valor, estimamos necesario bregar por que en el mundo alcancen una real vigencia los derechos humanos, proclamados en e1 siglo XVIII y definidos y aprobados por la Asamblea de las Naciones Unidas, en Paris, el 10 de diciembre de 1948.

"Defendemos el laicismo, la neutralidad religiosa del Estado, con todas sus consecuencias: separación de las Iglesias y el Estado, enseñanza publica laica, control gubernamental democrático de la enseñanza privada, matrimonio civil, secularización de los cementerios, etc., porque el laicismo es inseparable de la libertad de conciencia y de cultos. Solo él puede garantizarla.

"Creemos que el hombre es perfectible física, mental y moralmente, y a su perfeccionamiento dedicamos lo mejor de nuestras energías; sabemos que de ese perfeccionamiento depende el progreso social, que no solo concebimos en su faz material, sino muy especialmente en su faz ética.

"Encierran una gran verdad estas palabras de Logan Pearsall Smith: 'La conducta moral de algunas personas esta dictada por el temor a Dios, la de otras por el temor al agente de policía y la de otras por el temor de sí mismas’. Aspiramos a que estos pocos últimos se conviertan en la mayoría de la especie humana. Cuando ello ocurra nuestro destino sobre el planeta habrá cambiado y reinaran para siempre la paz y la concordia.

"Es posible que alguien pueda considerarnos como retardatarios que todavía no han logrado librarse de la euforia cientificista de fines del siglo pasado. Nosotros creemos, por el contrario, que los constantes hallazgos de la ciencia deben afirmarnos en nuestro optimismo.

"He de recordar a ese respecto un concepto de un critico ingles a) referirse a la biografía de un masón famoso, el Marques de Lafayette, que puso su brazo al servicio de las dos grandes revoluciones libertadoras del siglo XVIII, la norteamericana y la francesa. Dice así: ‘Los hombres denodados, obstinados, algo estúpidos y perfectamente honorables, que tienen una fe ciega en la libertad y en la perfectibilidad de la humanidad, son ridículos; por otra parte, gracias a ellos, y únicamente gracias a ellos, existe la posibilidad de civilizar la política del hombre y mejorar su suerte’. Nos contamos entre esos hombres ridículos y algo estúpidos, y a mucha honra."

CONCLUSION

Para muchas personas que desconocen lo que es la Masonería sería una sorpresa comprobar que en la Masonería Argentina militaron, al igual que ahora, las mas destacadas figuras de la nacionalidad. En todos los tiempos fueron miembros de la Masonería los mejores ciudadanos de cada país.

Es de esperar que, a pesar de la premura con que se ha escrito y sus consiguientes defectos, este libra proporcione a los que lo lean suficientes elementos de juicio como para apreciar en su verdadero valor a la Masonería, desechando prejuicios, leyendas e informaciones malévolas.