La Leyenda de Hiram

OSWALD WIRTH

Si estaba reservado a los Masones franceses imprimir un carácter verdaderamente iniciático al ritual de los dos primeros grados, es a Inglaterra a quien corresponde el muy grande honor de haber concebido el maravilloso simbolismo de la Maestría. Pero el más impenetrable misterio se cierne sobre una génesis que constituye la desesperación de los historiadores más perspicaces y mejor documentados9 .
Dos hechos son incontestables: ninguno de los antiguos manuscritos masónicos hace alusión a la muerte trágica del arquitecto del Templo de Salomón; por otra parte, ninguna mención relativa al ceremonial de recepción del tercer grado es anterior a 1725.
Hacia esta época y según todas las apariencias, posteriormente a 1723, fecha de la publicación del Libro de las Constituciones, cuya primera edición ignora el Grado de Maestro, un desconocido compuso en todas sus partes la Leyenda dramática del asesinato de Hiram por tres malos Compañeros decididos a arrancarle fraudulentamente los secretos de la Maestría.
Si se piensa que, desde el punto de vista de la ciencia de los mitos y de los símbolos, esta dramatización es una pura Obra Maestra que no tiene semejante en este género, no habría duda en cuanto a la fuente de una inspiración tan luminosa. Los Maestros, los verdaderos, han querido dar a la Masonería moderna su señal. ¿A quién han escogido como intérprete?. Tal vez a cualquier histrión sin malicia de la “Philo Musicae et Architecturae Societas Apollini”10 del cual habrán podido hacer su médium inconsciente.
Como quiera que sea, no es sino a partir de 1733 que las Logias de Londres aprendieron a gemir rituálicamente sobre la tumba del artista que vino de Tiro a ponerse al servicio del Rey Salomón. Pasado inapercibido hasta entonces este fundador, que nada designa como el arquitecto del Templo, se hizo súbitamente el héroe primordial de la Franc-Masonería.
Esta apoteosis inesperada escandalizó a los lectores de la Biblia, quienes protestaran, texto en mano, contra una invención descabellada, condenada por los versículos 13 y siguientes del Capítulo VII del primer libro de los Reyes, donde está dicho:
“Pues, el rey Salomón había hecho venir de Tiro a Hiram, hijo de una mujer viuda de la tribu de Nephtalí, el padre del cual era Tirio, que trabajaba en cobre, muy experto, inteligente y sabio para hacer toda clase de obras de bronce; vino, pues, hacia el Rey Salomón e hizo toda su obra”.
Pero, como lo especifica en su curso la Santa Escritura, Hiram se limitó a los trabajos de metalurgia. Fundió las dos columnas del pórtico con sus capiteles, erigiendo una a mano derecha, que denominó Jakin, y la otra, a mano izquierda, denominándola Boaz. Hizo también la mar de función que soportaban doce bueyes de bronce. Hizo también diez pedestales (soubassements) de bronce montados cada uno sobre cuatro ruedas del mismo metal, los cuales llevaban diez coladoras de bronce, etc.
En el Segundo Libro de las Crónicas, capítulo II, versículos 13 y 14, el rey Hiram de Tiro, escribiendo al rey Salomón, se expresa a su vez como sigue:
“Te envío, pues, ahora un hombre experto y hábil: Hiram Abif (literalmente Hiram, mi padre, título que demuestra la veneración del rey por el artista), hijo de una mujer descendiente de la tribu de Dan, y cuyo padre era Tirio; que sabe trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en piedras y en madera; en escarlata, en púrpura, en lino fino y en carmesí; y que sabe hacer toda suerte de grabados y dibujos, y todas las cosas que se le propongan, con los hombres hábiles que tú tienes, y los que has tenido de mi señor David, tu padre”.
Nada justifica, pues, bíblicamente, la leyenda de nuestro tercer grado, puesto que Hiram no fue nunca llamado a dirigir la construcción del Templo y a mandar el inmenso ejército de obreros, repartidos en Aprendices, Compañeros y Maestros. Es en el siglo XVIII y por las necesidades de un simbolismo iniciático, de un alcance muy alto, cuando el personaje bíblico fue promovido arquitecto y rival, en sabiduría práctica, del rey Salomón, cuya sagacidad brilla sobre todo cuando se trata de resolver los enigmas propuestos por la reina de Saba11 .

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