Puntualidad

OSWALD WIRTH

No es suficiente cooperar solamente en una parte de los trabajos y de hacer tardíamente acto de presencia, sino que es necesario comenzar estrictamente a la hora señalada. Los Compañeros, como la palabra lo indica, no trabajan aisladamente: ellos colaboran en una obra común, en calidad de miembros de una colectividad que trabaja. Pero toda agrupación que quiera trabajar no alcanza éxito sino cuando los elementos que lo forman aceptan una disciplina. Si no han consentido en imponerse un cierto control para coordinar y unificar sus esfuerzos, toda su acción será estéril.
El trabajo masónico implica una cooperación metódicamente reglamentada, todo buen Compañero considerará siempre un honor el estar en su puesto escrupulosamente en el momento en que se le llame. No temerá imponerse los sacrificios necesarios para no faltar jamás a la apertura de los trabajos de su taller. Si se comportara como obrero negligente su salario se resentirá fatalmente.
Nunca se insistirá lo suficiente sobre el efecto que la Logia, como entidad psíquica colectiva, ejerce realmente sobre aquellos de sus miembros que se sacrifican en su favor. Una recompensa recae necesariamente así en todo Masón que ame sinceramente su Logia, y le demuestre su afecto mostrándose asiduo y puntual en todos los trabajos del taller.
Esta disciplina es de una extrema importancia, pues ella sólo da a la Logia su fuerza y le permite ejercer una acción efectiva, tanto sobre sus propios miembros como en el mundo exterior. Una agrupación poco numerosa, pero unida y estrictamente disciplinada, llega a ser un acumulador de dinamismo de alta tensión. Nada se le resiste, si cada uno de sus elementos da todo lo que puede dar.
Compuesta de verdaderos Compañeros, una Logia es una potencia capaz de obtener todo lo que es justo, con tal de que sepa desearlo con energía y con persistencia.

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