Actividad

OSWALD WIRTH

No debe jamás asistir a los trabajos un Masón que aparenta ser “activo” por el sólo hecho de no ser negligente para estar al día con el tesoro de su Logia. Materialmente una “actividad” tan irrisoria puede, sin duda, tener su valor, pero, desde el punto de vista de participación efectiva en la obra de la Franc-Masonería, difiere apenas de la inacción.
Para el Compañero resuelto a trabajar seriamente en la Gran Obra, ser activo significa algo muy distinto de un simple concurso pecuniario. Un Masón que se demuestre ejemplarmente asiduo y puntual, dista mucho de haber cumplido su deber de trabajar. Participar regularmente en el trabajo común que se desarrolla en la Logia, es muy bueno, pero no es todo. El trabajo simbólico tiene una gran importancia, sin duda, pero no será más que la letra muerta, si no tiene por resultado hacer que el espíritu del Masón trabaje también fuera de las reuniones de costumbre.
El verdadero Compañero saca de su Logia un motivo u objeto para pensar. Se hace cada vez más meditativo y no deja nunca en los intervalos de las tenidas, de preocuparse del motivo u objeto en estudio, de preparar los trabajos y de consagrar a la Logia, en particular a la Franc-Masonería en general, todo el tiempo de que pueda disponer. Sólo el
Masón que trabaja así, sin perder nunca de vista la Gran Obra, tiene el derecho de sentirse
activo. Solamente él, puede acercarse útilmente a la Columna J∴.

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