Investigación de la Verdad

OSWALD WIRTH

La Francmasonería se distingue de las iglesias en que no pretende absolutamente estar en posesión de la Verdad. Las enseñanzas masónicas no envuelven dogmas ni credo de ninguna especie. Cada masón está llamado a construir por sí mismo el edificio de sus propias convicciones. Con este propósito se ha iniciado en la práctica del Arte del Pensamiento. Este arte se ejecuta en materiales que es preciso desbastar. En otros términos: se trata de eliminar los errores que desfiguran la verdad, la verdad está en todas partes, pero oculta. Ella pide ser extraída de todo lo que parece falso o supersticioso. La superstición no es sino la petrificación, la envoltura o el cadáver de una noción verdadera que no se ha sabido alcanzar ni expresar correctamente. No rechacemos, pues, nada “a priori”. Toda prevención, todo prejuicio, se opone a nuestra imparcialidad de juicio. El verdadero amigo de la verdad no sabría ser un espíritu limitado, sistemáticamente encerrado en el estrecho círculo de su horizonte mental. Debe ser una inteligencia ampliamente abierta a todas las ideas susceptibles de provocar una modificación en las convicciones presentes. El que tiene sus ideas estancadas y trata de conservarlas no es un hombre de huy de progreso: es un pontífice que cree que sabe y que tiene fe en su infalibilidad. Si la iniciación no logra desengañarlo es porque cierra los ojos y tiende a permanecer Profano.

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