Los Primeros Grandes Maestros

OSWALD WIRTH

Hacia el fin de 1736, los miembros de cuatro Logias parisienses, reunidos en número de unos sesenta, procedieron por primera vez a la elección de un Gran Maestro. El escrutinio designó a Carlos Radcliff, conde de Derwentwater, Par de Inglaterra, que sucedió al caballero escocés Santiago Héctor Maclean; el cual, después de muchos años, ocupó el puesto de Gran Maestro, probablemente en su calidad de ser el Maestro más anciano. Preparándose para abandonar la Francia, se supone que Lord Derwentwater se dirigió a Roma, al lado del pretendiente Carlos Eduardo, con quien desembarcó en Escocia el 27 de Junio de 1745. Hecho prisionero después de la batalla de Culloden (27 Abril 1746) desastrosa para la causa de los Stardos, fue decapitado el 8 de Diciembre de 1746, compartiendo así la suerte de su hermano mayor. El nuevo Gran Maestro convocó para el 24 de Junio de 1738, una asamblea con el propósito de que se le eligiera sucesor. Se había acordado que el puesto de Gran Maestro sería en adelante reservado a un francés, elegido ad vitam. Habiendo sido informado el Rey, amenazó con la Bastilla a aquel de sus súbditos que se permitiera aceptar ese cargo. Luis de Pardaillan de Gondrin, duque d’Fpernon, habiendo sido elegido, se hizo proclamar “Gran Maestro General y perpetuo de los Masones en el reino de Francia”.
Luis XV no se atrevió a perseguir a este Par de Francia. Empero, el Lugarteniente de policía, Hérault, quiso incorporarse a una reunión de Francmasones que presidía precisamente el duque d’Andin. Este se porto sin vacilaciones delante del jefe de la policía y, empuñando la espada, le intimó orden de retirarse. Este incidente sirvió mucho a la propaganda masónica.
El enérgico Gran Maestro murió, desgraciadamente, a la edad de 36 años, el 9 de Diciembre de 1743. Fue tanto más sentido, cuanto que su sucesor Luis de Borbón-Condé, conde de Clérmont, príncipe de sangre real, no supo seguir sus huellas.

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