La Masonería Anglo Sajona

OSWALD WIRTH

Desde que un gran señor se puso a la cabeza de la Gran Logia de Inglaterra, aseguró inmediatamente su prosperidad. Doce Logias solamente habían tomado parte, el 14 de Junio de 1721, en la elección del duque de Montagu. Tres meses después habían 16 y al fin de año, 20. En 1725, 49 Logias estuvieron representadas en la Gran Logia.
Lo que hizo sobre todo buscar, por otra parte, la iniciación masónica, es que ella confería en cierto modo patente de respetabilidad. El público inglés manifestaba, sin embargo, cierta desconfianza sobre una sociedad tan indiferente en materias de religión. Afin de dar confianza los Francmasones no tardaron en demostrar en todas las cosas una escrupulosa ortodoxia anglicana.
Un movimiento se diseñé en este sentido poco después de 1723: muchos espíritus timoratos se escandalizaron de las innovaciones consagradas por el Libro de las Constituciones. Este tenía a sus ojos el grave error de no hacer ninguna creencia obligatoria, aunque tradicionalmente, todo Masón tenía el imperioso deber de ser “fiel a Dios y a la Santa Iglesia”.
Celosas de su autonomía, muchas de las Logias rehusaron reconocer a la Gran Logia de Londres una autoridad que ellos pretendían era usurpada.
Por esta causa y bajo otros pretextos, se produjo en el seno de la Masonería inglesa una serie de divisiones que tuvieron por consecuencia, a partir de 1751, oponerse frente a frente dos Grandes Logias rivales.
La más nueva de estas Logias no fue prácticamente constituida sino en 1753. Sus adherentes se vanagloriaban de permenacer adeptos a los antiguos usos y se llamaban nada menos que Antiguos Masones por oposición a los Modernos Masones, de los cuales la Gran Logia era en realidad la más antigua puesto que se remontaba a 1717.
Esto es lo que los historiadores han llamado el Gran Cisma. La constitución de los Antiguos exigía la creencia en Dios. En su ritual abundaban las oraciones y múltiples citas bíblicas, tanto como las fórmulas piadosas. Tenía también un grado suplementario: el del Arco Real.
En estas condiciones, está explicado el espíritu que reinaba entre los Anglo Sajones: la competencia de los Antiguos debía ser fatal para los Modernos. A fin de no desacreditarse enteramente en su propio país, éstos tuvieron que ceder, capitulando poco a poco sobre la mayor parte de los principios, que en sus comienzos habían seducido a los mejores pensadores de Europa.
De reacción en reacción, los Modernos llegaron finalmente, a no diferenciarse de los Antiguos, más que en detalles ritualísticos. No había ningún obstáculo serio para la fusión de las dos Grandes Logias inglesas, que en 1813 se unieron para constituir la Gran Logia Unida de Inglaterra.

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