Extensión Rápida de la Francmasonería

OSWALD WIRTH

El código masónico redactado e impreso por orden de la Gran Logia de Inglaterra, recibió su aprobación solemne, el 17 de Enero de 1723. Ha sido considerado después, como el documento que determina las normas características de la Francmasonería moderna. Su importancia es, pues, capital, puesto que toda organización que se aparte de los principios en los cuales fue inspirada deja, por ésto, de ser masónica.
El libro de Anderson permitió, por otra parte, hacer conocer la nueva confraternidad, que respondía a las aspiraciones, a la vez las más nobles y las más generosas. No demoró gran cosa en ejercer una verdadera fascinación sobre un buen número de espíritus selectos. Se vio afluir, en particular, los pensadores que estaban entonces enamorados de la doctrina del Humanitarismo. ¿No era ésta una fórmula, una organización, que se ofrecía espontáneamente, para revestir con un cuerpo tangible las concepciones, hasta las nebulosidades de los filósofos? Ahora que el sectarismo y la intolerancia acaban de poner a Europa a sangre y fuego, debieron apreciar altamente, la altura de miras de quela Francmasonería daba prueba en materias de religión y de dogmatismo, no menos que en lo tocante a las dimensiones políticas. A la pureza de los principios y a la elevación de las tendencias se asociaba, en fin, ciertos aspectos misteriosos e impenetrables, cuya seducción no fue menos poderosa.
En estas condiciones, las Logias se multiplicaron muy rápidamente, desde luego, en Inglaterra, en Escocia y en Irlanda, después en el continente, para llegar, finalmente, hasta los confines del mundo civilizado.
Al principjo, es cierto, las Logias no se fundaban siempre en virtud de los poderes formales, emanados de la primera Gran Logia. Todo Maestro-Masón, regularmente iniciado en Inglaterra, se creía con el derecho de propagar en el extranjero la luz masónica. Con este objeto, se juntaba, en cuanto era posible, con otros Masones y procedía con ellos a las iniciaciones, según las formas ritualísticas. En rigor, iniciaban sólo con su autoridad privada, a un profano que él estimaba digno de este favor; después, entre ellos dos, procedían a la iniciación de un nuevo adherente, hasta constituir una Logia Simple, destinada a llegar a ser luego Justa por la asociación de dos nuevos miembros y finalmente Perfecta cuando su efectivo llegaba o sobrepasaba de siete.
Una Logia podía sesionar aunque el local no fuera convenientemente cerrado y al abrigo de toda indiscreción. Ciertas figuras trazadas con tiza sobre el piso, bastaban para transformar en santuario cualquier local.
Es fácil concebir que Logias tan fácilmente formadas, hayan podido desaparecer con igual facilidad, sin dejar rastros documentados de su actividad. También la historia de la introducción de la Francmasonería en los diferentes países, se encuentra envuelta muy a menudo en profunda oscuridad. Con frecuencia se reduce a narraciones equívocas, cuya exactitud resulta imposible de comprobar.

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