El Grande Arquitecto del Universo

OSWALD WIRTH

La Asamblea General del Gran Oriente había discutido frecuentemente el artículo 12 de la Constitución. Quedó reconocido en 1876 que la Francmasonería debe abstenerse de toda afirmación dogmática. Consultadas sobre la mantención del párrafo que estipula que la Francmasonería tiene por principios la existencia de Dios y la inmortalidad del alma, las Logias ordenaron a sus mandatarios votar por la supresión de este texto. El Convento de 1877 modificó, pues, la Constitución en el sentido requerido.
Esta decisión trajo el abandono de la fórmula “A∴ L∴ G∴ D∴ G∴ A∴ D∴ U∴” que tradicionalmente se colocaba en el encabezamiento de todos los documentos masónicos.
Algunos Talleres quisieron hacer notar más tarde que el voto del Convento de 1877 no envolvía necesariamente esta medida. El dogma debía ser descartado, pero una fórmula esencialmente simbólica no tenía por qué ofhscar a nadie, puesto que cada uno quedaba libre dtinterpretarla según sus convicciones personales.
Pero una Asamblea, que no tuvo más que algunos días por delante para pronunciarse sobre un número tan grande de cuestiones, no podía aportar a su examen ni el cuidado ni la competencia deseadas. El simbolismo masónico quedaba así mutilado.
En el extranjero, se tomó de aquí pretexto para romper con el Gran Oriente de Francia. La Gran Logia de Inglaterra podía obedecer, en ésto, a un antiguo encono contra un poder masónico que había en un momento eclipsado su prestigio. Lo mismo que la Masonería Sueca, debía, por otra parte, ver con malos ojos la propaganda republicana de los masones franceses. En cuanto a las diversas Grandes Logias de los Estados Unidos, ellas fueron inspiradas tanto por sus sentimientos piadosos como por su animosidad hacia una Obediencia que quiso imponerles la fraternidad con los negros. Los clericales no dejaron naturalmente en esta ocasión de clamar contra el ateísmo de la Francmasonería.

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