NUESTROS TALENTOS

ALDO LAVAGNINI

Todos indistintamente tenemos talentos o facultades por las cuales ha de expresarse nuestro ser interior y revelarse, en una forma siempre más plena y perfecta, nuestra Individualidad. Algunas de estas facultades son evidentes o activas, otras se encuentran en un estado latente o potencial, y esperan la ocasión de manifestarse y revelarse a la Luz en actividad productiva.

Tarea fundamental de la existencia es el uso de nuestras facultades y capacidades actuales; por medio del uso éstas se desarrollan y se hacen siempre más perfectas y eficientes, y se manifiestan progresivamente las que se encuentran en nosotros en estado todavía latente, de las que no tenemos aún conocimiento y conciencia.

Debemos fijar bien nuestra atención sobre el hecho de que estas facultades o talentos se desarrollan y multiplican por el uso. A este uso precisamente alude la parábola que se encuentra en el capítulo XXV de Mateo y en el capítulo XIX de Lucas.

Cada uno de nosotros es como aquellos siervos que recibieron de su dueño el uno cinco, el otro dos y el último un talento, "cada cual conforme a su facultad" para que hiciera de los mismos un uso adecuado, del que debían darle cuenta a su regreso. El primero y el segundo emplearon sus talentos y los redoblaron, recibiendo después las alabanzas de su señor, que le dijo a cada uno de ellos: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré".

En cuanto al último, temeroso de la cólera de su señor por si lo hubiera perdido, escondió el talento recibido en la tierra, y su dueño, como castigo se lo quitó a su regreso, para darlo al que ya tenía diez.

Así es de nosotros: hemos recibido de nuestro dueño (el Principio de Vida que mora en nosotros) el uno cinco, el otro dos y el otro un solo talento. Pero, cualquiera que sea el número y la calidad de estas facultades y potencialidades íntimas que hemos recibido desde el nacimiento, como herencia de un pasado del que hemos perdido la memoria, todas indistintamente nos han sido entregadas para el uso: si las usamos, crecerán y se multiplicarán, desarrollándose en nosotros las que se encuentran todavía latentes, y recibiremos las alabanzas de nuestro Señor que representa nuestro propio Ser interior, lo mismo que la Ley Causativa de la vida. Pero si hacemos como aquel siervo, que habiendo recibido un solo talento (por no ser capaz de usar más) lo escondió en la tierra, o sea, descuidamos hacer el mejor uso de todas nuestras facultades, éstas se nos atrofiarán, y será como si no las tuviéramos.

El número de los Talentos muestra evidentemente el grado de desarrollo de nuestra inteligencia y de sus posibilidades, que quedan escondidas en la tierra del olvido si no hacemos de ellas un uso constante, pero que nos dará, al contrario, el poder y la capacidad de adquirir otras nuevas y más preciosas.

No puede tampoco el número cinco dejar de referirse a los cinco sentidos que desarrollan la Inteligencia en la plenitud, simbólicamente indicada en el grado de Compañero y representados por las cinco puntas de la Estrella.

La primera de estas facultades es la conciencia: por medio de ella pueden desarrollarse todas las demás; de la conciencia se desarrolla la percepción o capacidad de ver y comprender. Son las dos facultades elementales, de las cuales el siervo con dos talentos desarrolló otras dos: la memoria y la imaginación.

El hombre con cinco talentos, que corresponde al Compañero Masón, posee, además de estas cuatro facultades elementales, el juicio o razón, simbolizado en el estudio de la lógica (pues con las cuatro primeras no se puede conocer más que la gramática), por medio de la cual se halla en grado de adquirir nuevos y más preciosos talentos, que se desarrollan desde el centro causativo de la Estrella a su periferia operativa.

Estará así en condición de desarrollar plenamente también la comprensión y la intuición, y por medio de éstas se hará fuerte también en la retórica, que es el arte de expresar el pensamiento en genialidad creadora y constructora.

La intención esotérica de la parábola de los talentos se hace, pues, claramente manifiesta, por medio de los números 5 y 10 que, respectivamente, representan la plenitud potencial y operativa de las facultades del hombre, y masónicamente el Compañero que realiza sus posibilidades como Maestro Perfecto. Los hombres de uno y de dos talentos evidentemente representan al profano y al aprendiz, demostrando el segundo la capacidad de progresar que permanece todavía latente en el primero.

Como aplicación operativa de la parábola de los talentos, se debe además hacer hincapié sobre el punto que toda nuestra vida tiene como objeto especial, su uso y su desarrollo; que para este objeto cada circunstancia es siempre, en aquel momento, para nosotros, el taller más apropiado; y que, en fin, todas las dificultades en las que uno puede encontrarse en un momento dado, tienen por causa la falta de uso de algún talento todavía oculto en la tierra potencial de nuestro ser, para cuyo desarrollo esa dificultad representa la oportunidad, y por cuyo desarrollo y uso únicamente puede esa dificultad solucionarse.

1 comentario:

  1. Las facultades se dividen en tres instintivas afectivas e intelectuales
    La primera instinto la tiene todos los amimales, activa el impulso de sobrevivencia, temor, valor, etc.

    La segunda solo los amimales superiores, cariño, fidelidad, etc.
    la tercera la compartimos con algunos amimales y se divide en dos la percepción y la la reflexion, la segunda propia del hombre

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