NUESTRO ARTE: SACERDOTAL Y REAL

ALDO LAVAGNINI

Conozca el Masón el carácter sacerdotal y real de su Arte, aquella Ars Regia, de la cual los mismos reyes pueden vanagloriarse de ser adeptos, por cuanto constituye tal vez el mayor lustre y el mejor distintivo de la verdadera realeza. Sepa el Masón que esta cualidad, bien entendida y realizada, lo hace "igual a los reyes" un verdadero Melquizedec o Rey de justicia, "sacerdote del Altísimo", o sea Iniciado y Ministro del Poder Supremo20.

Aunque en la época actual el triunfo de los ideales democráticos haya relegado la condición de rey a un puro formulismo exterior, o una simple reliquia del pasado, la cualidad real que se encierra en dicho nombre, una vez sea individualmente realizada, será siempre el privilegio más apreciable y la característica de toda Individualidad Superior.

Rey es, pues, quien rige, o sea el contrario del esclavo. Regir es dominar, "ejercer autoridad y dominio", autoridad y dominio que han de ser rectos, justos y perfectos, o sea el dominio de lo superior sobre lo inferior. Las palabras regla y rectitud tienen la misma etimología que rey: reinar es pues obrar rectamente, o sea conforme a una regla superior. El atributo zedeq "justicia, rectitud" agregado al hebraico melek "rey" para formar el nombre de Melquizedec, significa "el Rey por excelencia" en cuanto dicha cualidad lo caracteriza como tal.

Es interesante también notar que se le agrega el título de Rey de Salem, es decir: "Rey de Integridad, Paz y Perfección", cualidades éstas que encarna el verdadero Adepto del Arte Real, sacerdote o ministro de la Suprema Realidad.

Cada uno de nosotros, cada Masón y cada hombre, puede ser, por propia elección, rey o esclavo en su propio dominio individual, según conforme su conducta a la Regla de la Rectitud, convirtiéndose en sacerdote del más elevado Ideal que íntimamente se le revela y que tiene el poder de llevar en su vida el reino de la justicia, de la paz y de la perfección.

A este mismo reino individual se refiere Jesús cuando nos dice, en su Sermón de la Montaña (Mateo VI, 24-33):

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno por el otro, o se allegará al otro menospreciando a aquél. No podéis servir a la vez a Dios (la Realidad) y a Mammón (la Ilusión).

"Por tanto os digo: No os acongojéis por vuestra vida, por lo que habéis de comer ni por vuestro cuerpo, que habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? . . .

"Porque los Gentiles (profanos o paganos en el sentido de esclavos de la ilusión) buscan todas estas cosas; que vuestro Padre celeste (el Principio de vida en nosotros) sabe que de todas estas cosas habéis menester.

"Mas buscad primero el Reino de Dios y su Justicia (o rectitud), y todas estas cosas os serán añadidas".

Esta ha de ser, pues, la actitud del verdadero Masón u Obrero del Gran Arquitecto, buscando primero (en su esfuerzo para ejecutar planes) su Gloria o expresión, y por ende, su Reino: el reino de lo Real en su conciencia individual, el reino de la Rectitud y de la justicia en su vida. Así se convertirá él también en un verdadero Melquizedec, "Rey de Salem, Sacerdote del Altísimo".

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