Las Artes

OSWALD WIRTH

Puesto que el Compañero debe afinar su sensibilidad, es bueno dirigirlo hacia el perfeccionamiento de su educación artística, la apreciación de lo bello, ayuda a la comprensión del Bien. El Arte se dirige hacia el alma que emociona, haciendo entrar el yo en comunicación de armonía con el exterior. La emoción artística establece un lazo poderoso entre todos aquellos que la experimentan. Una común admiración acerca a los hombres, mejor aún que los intereses materiales más directos. El Arte tiene, pues, una misión religiosa en el sentido más elevado de la palabra. El Artista es el intérprete o el sacerdote de lo Bello, y nos revela el Ideal, es decir, la realidad subjetiva que está en nosotros y que nosotros desearíamos objetivar.
Sin embargo, no conviene recargar el ritual del grado de Compañero con asuntos o temas que no tienen sino relación indirecto con él. Más valdría atenerse a la interpretación de los símbolos tradicionales, las herramientas, la Estrella Flamígera, la letra G y la glorificación del trabajo, son temas dignos de inspirar a los oradores encargados de instruir a los recipiendarios. No es posible descuidar lo esencial por lo accesorio y aún por lo superfluo. Bajo el pretexto de perfeccionar el ritual y de completarlo, se ha llegado a menudo, a embrollarlo con una palabrería inútil o al menos fuera de lugar.
¿Cuántos discursos se pronuncian en Logia de Compañero que podrían pronunciarse sin el menor inconveniente a profanos y aún a niños?. Los Iniciados tienen derecho a oír otra cosa.

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