La Estrella Flamígera

OSWALD WIRTH

Al terminar su quinto viaje con las manos enteramente libres, el Compañero se ha debido esforzar en ponerse en estado de receptividad en relación a cierta luz ambiente, invisiblemente difundida en el espacio. Saber atraer hacia sí esa obscura claridad a fin de saturarse de ella progresivamente, tal es el secreto capital del segundo grado de la Iniciación, que corresponde al verdadero Iluminismo.
Para descubrir esta luz misteriosa es necesario subir suavemente por cinco gradas de colores diferentes y marcadas cada una por un signo planetario (para llegar a la Cámara del Medio es necesario subir por siete gradas misteriosos, pero desde la quinta comienza la iluminación característica del grado de Compañero).
La primera es negra y lleva el signo de Saturno. Hace alusión a la purificación por la Tierra y a la necesidad de profundizar las cosas, sin dejarse detener por sus apariencias externas.
La siguiente es azul y consagrada a Júpiter. Recuerda la purificación por el Aire y la obligación del Iniciado de separar lo sutil de lo denso, lo significado del significante y el espíritu vivificante de la letra muerta.
La tercera es verde, color de Venus. Se refiere a la purificación por el Agua, que tiene por efecto, lavar el espejo mental donde se reflejan las concepciones de lo intuitivo, tan bien que se llegue a considerarlo puro.
La cuarta es roja, en honor de Marte. Corresponde a la purificación por el Fuego, en otros términos, a la exaltación del ardor interno hasta la invasión ígnea de toda la personalidad.
En cuanto a la quinta grado, ella es transparente y por consiguiente incolora, porque está en relación con Mercurio. Ella no es accesible sino después de la purificación integral por los cuatro Elementos conducidos a la unidad de su quinta esencia común.
Llegado a esta altura el iniciado no corre peligro de ser deslumbrado por la claridad cegadora del Sol, ni tampoco encantado por los dulces rayos de la Luna, puesto que sólo tiene delante de sí una profundidad del negro más absoluto. Sin embargo, mientras que se esfuerza en sondear las tinieblas, un punto luminoso, apenas perceptible, aparece súbitamente. Resplandor desde luego, ínfimo, es pronto una estrella que crece rápidamente para resplandecer, en fin, con una claridad tal, que la oscuridad se disipa. En este momento el Astro misterioso, toma el aspecto de un Pentagrama Flamígero, en cuyo centro se distingue un ideograma que se ha introducido por la letra G.

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