El Templo

OSWALD WIRTH

La decoración y el arreglo interior de un lugar de reunión ejercen una marcada influencia sobre el espíritu de los que se reunen. Un templo masónico debe, pues, ser diferente de una simple sala de conferencias.
No hay, sin embargo, ninguna necesidad de que sea un local lujoso. Es suficiente que se recuerden constantemente a los masones ciertos datos simbólicos, a fin de que éstos se impongan a su meditación.
Es así cómo, a imitación del Universo sensible, tal cual se lo figuraban los antiguos, el Taller será más largo que ancho y convencionalmente orientado, según los puntos cardinales.

La puerta se abrirá al Occidente entre dos columnas huecas con capiteles armados de lys egipcios y coronados de granadas entreabiertas; estas granadas recuerdan la familia masónica, de la que todos los miembros están armoniosamente ligados por el espíritu de orden y de fraternidad. La Columna del Sur es blanca, ella marca el sitio del primer Vigilante, cuya insignia es el Nivel.
La Columna del Norte es roja, cerca de ella se sitúa el segundo Vigilante, que decora la Perpendicular. Estas dos columnas se levantan sobre el pavimento mosaico, de cuadros alternados blancos y negros.
El Oriente está ocupado por un estrado alto de tres gradas, sobre el cual se sitúa el Maestro de la Logia, llamado Venerable Maestro o simplemente Venerable, asistido por el Orador (Sur) y el Secretario (Norte). El sitial presidencial (trono) tiene en lo alto un dosel cuyos pliegues encuadran el Delta luminoso, que se encuentra de este modo suspendido entre el Sol (Sur) y la Luna (Norte) de manera que forma con estos astros un triángulo invertido.
El techo está sembrado de estrellas. Es aquél como la bóveda celeste que envuelve por todas partes a la tierra, figurada por el parquet del local.
Un lambrequín dentado forma friso y sostiene una cuerda terminada por borlas que se reúnen junto a las columnas B∴ y J∴ Este ornamento ha sido impropiamente designado con el nombre de borla dentada. La cuerda se anuda con enlazadas, llamadas lazos de amor y representa la cadena de Unión que liga a todos los masones. Los nudos pueden ser doce, para corresponder así a los signos del Zodíaco.
La iniciación se confería primitivamente en grutas naturales, después en criptas talladas en el flanco de las montañas. En recuerdo de estos santuarios, la Logia no tiene ventanas. Igualmente se ha querido con esto recordar que el Universo sólo es visible desde el interior, porque no hay que suponer el aspecto exterior al Todo que lleva la inmensidad sin límites. Se impone, pues, en Logia un alumbrado artificial: esto se provee con un mínimo de 5 luces situadas cerca de los 5 primeros oficiales.
El Tesorero se sitúa cerca del Orador (Sur) y el Hospitalaño junto al Secretario (Norte).
Los asistentes se colocan al Norte y al Sur, dándose frente. Los Aprendices están al Norte y piden la palabra al segundo Vigilante. Ellos no sabrían explicarse, desde luego, todos los símbolos que atraen su atención en la Logia, pero los Maestros tienen la misión de instruirlos y ayudarlos a descifrar el enigma de las cosas.
El Aprendiz se considera como una Piedra bruta, todavía no tallada convenientemente. El es, a la vez, el sujeto y el objeto de su trabajo, puesto que está llamado atransformarse en un block rectangular capaz de ocupar exactamente su sitio en el edificio que debe construirse. Con este fin sus útiles son el cincel y el martillo. Cuando haya demostrado que sabe usarlos en pro de su perfeccionamiento intelectual y moral, será propuesto para el grado de Compañero.

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