Los Orígenes de la Masonería

OSWALD WIRTH

La Francmasonería no se dedica hoy día, a los trabajos materiales, pero deriva de una confederación de picapedreros y arquitectos, cuyas ramificaciones se extendieron en la Edad Media sobre toda la Europa occidental, transmitiéndose el secreto de su arte. Esos constructores se conformaban con los usos antiguos. Practicaban los ritos de los iniciados, que las leyendas corporativas hacen remontar a la más remota antigüedad.
Debemos guardarnos de tomar a la letra estas tradiciones ingenuas. Tienen mucho de mitológicas y a menudo un sentido alegórico. (Según una de estas leyendas, Adán habría sido recibido Masón confonne a los ritos de la Orden del Paraíso por el Padre Eterno). Es una manera de decir que la Francmasonería ha existido siempre, si no realmente, por lo menos en estado latiente, es decir, que ella responde a una necesidad primordial del espíritu humano.
Pero es necesario reflexionar sobre la influencia ejercida primitivamente por el arte de construir, para formarse una idea justa del rol civilizador que las más antiguas asociaciones han jugado necesariamente.
Estas asociaciones se constituyeron, desde el momento en que la Arquitectura se convirtió en un Arte. Fueron llamadas, sin duda, a construir desde luego, los muros de las ciudades antiguas. Estas murallas de defensas, construidas con piedras talladas, no han podido ser, sino obras de obreros ejercitados y agrupados en tribus.
No han podido estar, estos artesanos, sino que asociados y esto por dos razones: desde luego, porque, toda construcción importante, no puede ser obra de individuos aislados, y en seguida, porque la práctica del arte de construir exige una iniciación profesional.
Es entonces evidente, que, desde los tiempos más remotos, los Masones han formado grupos corporativos y que, por la fuerza misma de las cosas, se han dividido en aprendices, compañeros y maestros.
En cuanto a su misión civilizadora, se manifiesta bajo un doble punto de vista: por una parte, las ciudades protegidas contra los asaltos de la brutalidad, de la barbarie, por sólidas murallas, se convirtieron en centros de las actividades, en asilos inviolables, reservados a ana fracción más cultivada que las multitudes de fuera; por otro lado, los Masones dieron el ejemplo de asociarse en vista de un trabajo común.
Puede, así, afinnarse que la Arquitectura es la madre de toda civilización, y es, ajusto título, que los antiguos Masones consideraban su arte, como el primero y el más estimable de todos.

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