La Masonería en La Plata

laplatamasoneriaLa historia de la Masonería en la Argentina registra la existencia de los primeros núcleos de adeptos organizados en logias antes de 1810, las que actuaban de manera independiente, aunque bajo el patrocinio de otras existentes fuera de nuestro continente. Y cuando se produce la Revolución de Mayo ya se encontraba en plena actividad un “taller” llamado Independencia presidido por el patriota Julián Alvarez.

Más tarde con la llegada de San Martín, Alvear y Zapiola a nuestras playas se organizan las logias lautarinas en las principales ciudades argentinas, también de Chile y Perú, y tienen activa participación en los más importantes acontecimientos históricos, la que se ve interrumpida por las persecuciones de la tiranía rosista.

Caída ésta, se reorganiza la Masonería Argentina y en 1857 se funda el Gran Oriente Argentino, y en 1858 el Supremo Consejo Grado 33, siendo su primer Gran Maestre y Gran Comendador el Doctor José Roque Pérez, el mártir de la fiebre amarilla. Quien a merced de sus denodados esfuerzos, logra el abrazo fraternal, en Magna “Tenida” el 21 de Julio de 1860, en la Sede de la Masonería Argentina, de los “Hermanos” Santiago Derqui, Justo José de Urquiza, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre y Andrés Gelly y Obes. De esta reunión, dice Alberto Palcos, el historiógrafo de Sarmiento “los cinco juraron sellar la Unión Nacional ante la Masonería porteña”. Y así nació, de esos juramentos y pactos, la “Prenda de Unión”, de la unidad argentina y de su pacificación.
Pero en esta oportunidad no es nuestro propósito detenernos en analizar las actividades de esta institución en sus 120 años de vida orgánica, ni tampoco detallar su efectiva participación en los trascendentales acontecimientos nacionales con la mención concreta de las muchas iniciativas de sus hombres en los elevados cargos públicos que les cupo desempeñar o de su fecundo paso por importantes organismos estrechamente vinculados al progreso del país aunque si destacaremos que 14 Presidentes de la República pertenecieron a la Masonería:

Bernardino Rivadavia
, Vicente López y Planes, Justo José de Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Miguel Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Saénz Peña, Victorino de La Plaza, Hipólito Yrigoyen y Agustín P. Justo, también fueron masones siete Vice Presidentes: Salvador María del Carril, Juan Esteban Pedernera, Mariano Acosta, Adolfo Alsina, Francisco B. Madero y Norberto Quirno Costa.

En La Plata existieron desde sus primeros días Logias Masónicas cuyos miembros han dado testimonio de alto espíritu constructivo, tanto desde sus cargos públicos como en la acción comunitaria, creando instituciones filantrópicas, culturales, educacionales y desde distintas posiciones que vehiculizan las inquietudes por el adelanto mismo de la ciudad. De esta ciudad que nació justamente bajo la inspiración del Dr. Dardo Rocha, iniciado masón por su padre el Coronel Juan José Rocha, en la Logia Constancia N° 7 (Capital Federal) de la que era Venerable Maestro, cuando su hijo aún cursaba Derecho. Y su gran colaborador Pedro Benoit, igualmente Masón e hijo de Masón, fue iniciado el 26 de Octubre de 1858 en la Logia Consuelo del Infortunio N° 3 (Capital Federal).

Debe saberse, además que el nombre de La Plata para nuestra ciudad, fue prohijado por un Masón: el Poeta José Hernández, autor del celebrado Martín Fierro y de otras importantes obras. También miembro de la Logia Asilo del Litoral N° 18, de Paraná. Su hermano Rafael, también Masón, proyectó y obtuvo la sanción de la Ley creadora de la Universidad de La Plata (a la sazón Senador Provincial) que luego al pasar a la Nación en 1905 cupo a sus “Hermanos” Joaquin V. González y Agustín E. Alvarez, desempeñar el primer Rectorado y Vice Rectorado respectivamente.

Cuando en 1884 toman asiento en la ciudad los organismos oficiales se constituye aquí la Logia Luz y Verdad N° 79, y luego en Marzo de 1885 la Logia La Plata N° 80 encontrándose entre los fundadores de esta última, Don Pedro Benoit. Más adelante nacieron otras de no muy larga vida, como Regeneración; Florentino Ameghino; 19 de Noviembre; 1° de Mayo; Alfredo Dreyfus (Tolosa); Guillermo Oberdan y otra de inmigrantes italianos: Stretta Uguaglianza.

La sede de la Masonería platense estuvo ubicada durante cierto tiempo en la calle 46 entre 2 y 3, donde actualmente se encuentra una iglesia Adventista. También en Ensenada desde 1892 – 1893 existió hasta 1940 la Logia Hijos del Universo, con local propio en el solar que hoy ocupa el Consejo Escolar de esa ciudad, en la calle Alberdi 329.

Entre los fundadores y propulsores de esta Logia figuran vecinos de arraigo como Don Vicente Calzetta, donante de la propiedad, fundador de la Sociedad de Bomberos Voluntarios, Vicente Piccarelli, Enrique Bossinga, Pablo Bischoff, Juan Simonassi y Juan Valania entre otros.

De todas las Logias mencionadas de nuestro medio, la que se mantiene vigente, pese a algunos períodos de forzoso receso, es la llamada La Plata N° 80, hija directa de Benoit, que prosigue silenciosamente su trabajo en colaboración con otras cerca de 400 Logias diseminadas por el país, reuniendo alrededor de 60.000 adeptos. Es digno de mencionar que los miembros de la Logia platense llevan estampado en su medalla-símbolo, el escudo de la ciudad de La Plata, que como es sabido, fue proyectado por el Ing. Benoit en su condición de Concejal en 1891, respetando las idea de Rocha al respecto, enunciadas ya en 1883.

Una hojeada a los archivos de esta Logia y a las nóminas de miembros que en ella y otras logias platenses militaron, permiten observar que se registran apellidos tradicionales de la ciudad, de ilustres personalidades, que han quedado inscriptos en ellos como pruebas concluyentes de su destacada participación. Así encontramos al Sabio Paleontólogo Director del Museo de Ciencias Naturales, Florentino Ameghino. Eduardo Vez Lozada, fundador del Colegio de Escribanos y de la Revista Notarial. Manuel H. Y Cesar Langenheim, el primero Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia y el segundo, también actuante en la justicia bonaerense, y a principios de siglo, ambos Grandes Maestres de la Masonería Argentina. El primero, además de catedrático, decano y académico de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad local, fundador de la Sociedad de Beneficencia, Diputado y Senador Provincial, y adalid de la enseñanza laica. También el Escribano Emilio del Valle. Julio Sanchez Viamonte, Convencional provincial y nacional en 1889 y 1899, respectivamente. Diputado Nacional y catedrático de la Universidad Nacional de La Plata. Carlos Glade, agrimensor y colaborador de Benoit en el trazado de la ciudad. Enrique de Santa Olalla, educador, inspector de escuelas bonaerenses, miembro del Congreso Pedagógico de 1882, entre cuyas conclusiones se encuentran antecedentes de la Ley 1420 de educación común. Dalmiro Sáenz, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires en 1889; catedrático de la Universidad Nacional de La Plata; Director General de Escuelas y Senador provincial. Faustino Jorge, guerrero del Paraguay, uno de los fundadores del Instituto Geográfico Argentino y del Patronato de la Infancia que presidiera durante varios lustros; Ministro de Gobierno y Hacienda de la Provincia de Buenos Aires. Angel R. Ferrando, Periodista, Director – Propietario del diario liberal independiente “La Reforma”. Carlos A. Fajardo, Escribano, primer Juez de Paz de La Plata; colaborador de los gobernadores Rocha e, Irigoyen. Vicente Isnardi, Ingeniero; colaborador de Pedro Benoit en el trazado de La Plata. Juan B. Lavié, Jefe de la Contaduría General de la Provincia, luego Jefe de la Policía bonaerense, legislador provincial y nacional. Edelmiro Calvo, profesor. Julián Games, comerciante. Jorge B. Gorostiaga, Médico de Policía y de los Tribunales; Profesor universitario. Luis María Drago, Juez y Fiscal de Estado; Ministro de Relaciones Exteriores; Diputado Nacional; autor de la Doctrina de Derecho Internacional que lleva su nombre. Alberto Gregorio y Juan Dillon, el primero Ingeniero Ferroviario. Guerrero del Paraguay. Y Juan, Contador General de la Provincia de Buenos Aires.

El prestigioso Periodista José Sixto Alvarez (Fray Mocho). Carlos D’amico, Doctorado en leyes; Ministro de Gobierno provincial; Senador Nacional; Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1884. También perteneció a la Masonería el primer organista de la Iglesia San Ponciano, el compositor Dalmiro Costa. Más cercanos a nuestro tiempo encontramos a Víctor Mercante, eminente pedagogo, organizador y primer Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Gran defensor de los principios laicos en la enseñanza. Manuel Elicabe, Doctor en jurisprudencia y fundador y primer Director de la Escuela de Periodismo de nuestra Universidad. Alejandro Korn, el Filósofo de la Libertad Creadora, Presidente y fundador de la Sociedad Médica de La Plata; Decano de la Universidad local; catedrático de la Facultad de Humanidades. Alfredo L. Palacios, brillante figura de la política nacional, Diputado y Senador nacional; embajador ante el Uruguay, Rector de la Universidad platense. Enrique Rivarola, Jurisconsulto y Profesor universitario. Mario y Rodolfo Rivarola, Catedráticos y Abogados penalistas de renombre. Joaquín Castellanos, Abogado, Periodista, Poeta y Legislador. Residió varios años en nuestra Capital, Perteneció a la Logia Rivadavia N° 363 de Capital Federal. Gustavo R. De Elía, Médico. José Speroni, Artista, pintor. Guillermo R. Ruótolo, Arquitecto, Pintor, Autor teatral, Periodista. Juan francisco Jauregui, Educador, Director fundador de la Escuela Normal Popular de La Plata; Director General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. En el Periodismo platense encontramos a Manuel Lainez, Co-fundador del diario El Día. Tomás R. García, fundador del diario El Argentino; Concejal en 1893, Legislador y Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Conocidos colaboradores de diarios platenses y del interior, como Francisco Venturino, Director de La Libertad de Avellaneda. Carlos Olivera, Periodista y Diputado Nacional. Abogó por los principios liberales y laicos. Destacado defensor de la Ley de Divorcio. Julio Llanos, corresponsal de La Nación en la Primera Guerra Mundial. Director de Agricultura y Ganadería del primer Estado Argentino y defensor de la doctrina cooperativista. Personalidades todas estas, radicadas en La Plata o vinculadas estrechamente a ellas por sus distintas actividades.

Fácilmente se advierte aún en la breve nómina mencionada, que en esta institución no existen discriminaciones políticas ni raciales. Pueden pertenecer a ella hombres de distintas religiones y sólo quedan excluidos los totalitarios o extremistas de cualquier tendencia, pues su acción se asiente en la libertad civil y de conciencia, teniendo por divisa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Aspira a ser el centro de unión de todos los hombres buenos y amantes de la verdad y el feliz medio de vincular por la amistad a personas que de otra manera habrían estado permanentemente apartados entre sí. Combate la ignorancia, la superstición, los prejuicios, la intolerancia, la desigualdad y los privilegios.
Por el carácter de sus actividades y objetivos, la Masonería sólo florece y se desarrolla en los países llamados del “Mundo Libre” u occidental, con excepción de aquellos en manos totalitarias. En los países de la “Cortina de hierro” y sus satélites está prohibido ser Masón y sus miembros han sido perseguidos cuando no, asesinados, como lo fueron en los lugares invadidos por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. O como en el régimen falangista que en 1939 dictó una ley de Represión contra la Masonería, calificando de delito al sólo hecho de pertenecer a ella, con aplicación de penas de reclusión e incautación de bienes

Al estudiar el desarrollo de la Orden Masónica, claramente se observa su permanente acción dentro de líneas legales, lo que desvirtúa ligeras apreciaciones sobre su clandestinidad, a la que sólo recurre obligadamente cuando se intenta su proscripción de la vida civil, debiéndose señalar que ya en 1874 obtiene su primera personería jurídica, otorgada por el Gobierno provincial que ejercía su jurisdicción sobre la ciudad de Buenos Aires.

Observase, al analizar la obra de la Masonería Argentina, su inalterable firmeza y denuedo en la defensa de los postulados democráticos, de principios republicanos, de la libertad en todos los campos del accionar humano, de ahí que las diatribas, ataques y persecuciones de que ha sido objeto, hayan provenido precisamente de los enemigos de aquellos.

Al igual que otras Instituciones, la Masonería Argentina acusa altibajos en su más que centenaria trayectoria, cubriendo etapas no todas de igual esplendor, circunstancias de las que, desde luego, no han escapado las Logias locales, que por razones diversas y distintas tuvieron sus períodos de receso en unos casos, y en otros llegaron a su disolución, manteniendo sus miembros con fidelidad y celo sus altas concepciones de democracia, libertad y laicismo que se manifiestan a través de su participación en la creación y fomento de instituciones de bien público, culturales, benéficas, artísticas y no menos en el ámbito de la actividad privada.

Ernesto A. Valsecchi

Fuentes: “La Masonería Argentina a través de sus hombres” del Dr. A. Lappas.

Artículo publicado en el diario El Día de La Plata el 6 de Enero de 1980

http://www.masonerialaplata.com.ar/articulos/lamasoneriaenlaplata.html

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